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Mostrando las entradas etiquetadas como vida cristiana

Soliloquio: ¿Y si ChatGPT sabe más de la Biblia que yo?

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Soliloquios · Por Juan Carlos Parra Nunca hemos tenido tanta información sobre Dios al alcance de la mano: comentarios, sermones, estudios bíblicos y, desde hace poco, una inteligencia artificial que responde en segundos a casi cualquier pregunta sobre cualquier pasaje. Sin embargo, la abundancia de datos acerca de Dios no garantiza que estemos más cerca de Él, pues la Escritura distingue con nitidez entre saber de Dios y conocer a Dios. La pregunta que ninguna máquina podrá responder por nosotros no es qué sabemos, sino qué hacemos con lo que sabemos.

Año favorable y año agradable: el favor de Dios está conectado con su agrado

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SOLILOQUIOS Por Juan Carlos Parra Al despedir 2025 recibimos el encargo de poner nombre al año que comenzaba, y lo llamamos año favorable y año agradable. Recorridas ya tres cuartas partes de 2026, conviene hacer recuento y advertir que ambas palabras no corren por carriles separados: el favor que desciende de Dios y el agrado que asciende hacia Él están unidos por una misma escalera. Si le agradamos, veremos su favor. El 28 de diciembre de 2025, en oración, entendí que el Señor me pedía algo tan antiguo como el Edén: que pusiera nombre al año que nos iba a ser dado. El modelo está en Génesis 2:19–20, donde Dios trae ante Adán a los animales “para que viese cómo los había de llamar”. Nombrar no es un gesto poético ni anecdótico, sino el ejercicio de una autoridad delegada; y, de paso, aquel acto fue también un recuento, una especie de pasar lista en la que Adán descubrió lo que le faltaba: “mas para Adán no se halló ayuda idónea para él” (Génesis 2:20). Dios no necesitaba aquel inv...

Tibios

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El mayor peligro del creyente de hoy no es la persecución abierta, sino una pérdida de temperatura tan lenta que apenas se nota. En esta predicación recorremos la carta de Jesús a Laodicea, aprendemos a distinguir las temperaturas del alma y nos tomamos, con sinceridad, la temperatura espiritual.

Estás justo donde Dios quiere que estés

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Hay semanas en las que uno camina más por fe que por vista. Haces lo que crees que Dios te ha pedido, pero en lo profundo queda una pregunta: ¿Señor, voy bien? Esta semana se la hice en voz alta. No le pedí una señal espectacular ni una voz del cielo. Solo le pedí un cariñito: que de alguna forma me confirmara que estaba haciendo su voluntad. Una hora después me senté en una reunión de la Alianza Evangélica. Levanté la vista y, en la pared, justo frente a mí, había un cartel sencillo, impreso en un folio, con estas palabras: «Estás justo donde Dios quiere que estés». No hizo falta más. Me quedé mirándolo con una sonrisa y el corazón lleno de gratitud. No vivimos de señales; vivimos de su Palabra. Dios no está obligado a darnos confirmaciones cada vez que se las pedimos. Pero es un Padre, y a veces, simplemente porque nos ama, se agacha y nos da una caricia en medio de la semana. «Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos». Salmo 32:8 ...