Poema: Oro por ti Oro por ti, hermano mío, porque sé que eres oro y como oro serás refinado, mas el horno no destruye oro, por eso oro. Que sea la impureza y lo de Adán lo que se consuma (solo tu caída humanidad) y el oro de Cristo resplandezca… con ese sentir yo oro. Y si por orar ya no me atrevo a llamarte hermano, sino amigo (amigo hay más cerca que hermano), el orar me ha hecho amar. Recuerda lo de la sal: “tened sal en vosotros”, dijo el Maestro; pero, para ser sal, ¡sal! sal de tinieblas y basureros. Sal de basura moral (me refiero) y sé sal, lleno del Espíritu Eterno, amando con gracia y de leudados “amores”, tú sal. ¿No oyes al que llama, no sientes su llama, que su voz te hace arder y de llamar no se cansa, pues te quiere con Él? También Belcebú toca y llama, a patadas se quiere meter, apestosa su llama, destructivo su fuego, he visto a llamados caer. ¡Vela! Tú que eres oro, ¡ora! no te creas fuerte en tu fuerza; escóndete en santidad y tu vela poderosa la tormenta no apagará…...