El que tenga sed, venga a mí y beba (Agua Viva)

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Cuando Jesús hizo esa declaración estaba, implícitamente, mostrándose como la provisión de Dios para la sed del hombre. Hoy sigue poniéndose en pie y nos invita a venir a Él.

Lo que honras te bendecirá (Agua Viva)

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Aunque el principio es sencillo no deja de encerrar un gran diferenciador entre la vida de unos seres humanos y de otros. Solo aquello que sabes honrar podrá llegar a bendecirte. Lo estudiamos juntos en este programa, Agua Viva.

¿Me ama Jesús también a mí? (Agua Viva)

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En este programa presento el maravilloso amor de Cristo desde una fascinante historia, la de Pepa y el retrato de Stenburg. La pregunta de Pepa, una dulce gitana que posa para el artista, nos lleva a la conclusión de que Jesús murió por todos, sin olvidar a nadie.

Cuento: AHYOKA

Ahyoka
Ahyoka es un cuento al que le tengo mucho cariño. Nació en un momento en el que estábamos moviéndonos de país: de España a Bolivia, para ser misioneros allí. Por eso en Ahyoka se aborda el sentimiento de desarraigo y la capacidad de prosperar en un nuevo lugar. Espero que su lectura te resulte tan deliciosa como fue para mí el escribirlo. 

Cuento: Herman Backer II

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Efectivamente Herman Backer fue enviado como el nuevo misionero de la Misión Internacional “Vida Para Todas las Naciones” en la obra del África Central. Junto al curtido siervo de Dios, George Atley, debía llevar las buenas nuevas de salvación a las tribus hostiles del interior de la selva.


Cuento: Herman Backer I

Cuentos, Juan Carlos Parra, Herman Backer, noche nevada,

Eran las tres de la madrugada de una noche de frío invierno. La nevada que había caído dificultó que Herman Backer llegara a tiempo a las oficinas de la Misión Internacional “Vida Para Todas las Naciones”, pero milagrosamente lo había conseguido. ¡Le resultaba tan extraño que lo citaran a esas altas horas de la noche! Sin embargo Herman deseaba con todo su corazón servir al Señor como misionero y el simple hecho de que le hubieran concedido una entrevista entre tantos candidatos le había llenado de alegría y emoción.



Cuento: Tobías el astuto y Raúl el avaro (de Isaac Bashevis Singer)

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En cierto pueblecito ucraniano vivía un pobre hombre llamado Tobías. A duras penas podía mantener a su mujer y a sus siete hijos, casi nunca llegaban a fin de mes. Tobías había probado muchos oficios, pero ninguno se le daba bien. La gente, con mucha guasa, decía que el día que Tobías pusiera una cerería ese día ya no harían falta velas porque el sol ya no se pondría... Sólo a base de trucos conseguía ganarse los garbanzos. Por eso la gente le llamaba Tobías el Taimado (astuto).


Cuento: El hermano gozo y los ataques del Diablo

Cuento: El hermano gozo y los ataques del Diablo, dibujo Caleb,
Dibujo de mi hijo Caleb tras leer el cuento
En una ciudad triste y oscura, atestada de gente triste y ocupada, vivía un cristiano muy pero que muy extraño. Era el Hermano Gozo, quien hacía honor a su nombre ya que había aprendido a gozarse en el Señor cualquiera que fuese su situación. Realmente su nombre era Lupo, pero todos le llamaban Gozo pues vivía con una sonrisa en el rostro y transmitía ánimo a cuantos le rodeaban.


Cuento: De la siesta a la guerra

Cuento: De la siesta a la guerra, dibujo Rubén,
Dibujo de mi hijo Rubén tras leer el cuento
¿Cómo iba a imaginar él que aquel día sería tan importante en su vida? Para Angus Quim era simplemente un viernes cualquiera. Si bien es cierto que su ejército estaba en alerta desde que Tensilia, la nación vecina, les declarara la guerra. Sin embargo, habían pasado ya muchos años y lo más duro del combate se libraba en la frontera. Allí, en las caballerizas reales, era eso, un viernes cualquiera.

Cuento: Coronas para cuarenta

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Esta historia pasa por mi mente con toda nitidez, como un recuerdo a la vez de pena y gloria. Os lo trasladaré tal y como lo veo, y sea de nuevo motivo de vergüenza a los hombres, entre los que me cuento; de envidia a los ángeles, que en aquellos días nos sirvieron; y de aliento a valientes, que luchan por Cristo en estos tiempos.


Cuento: El rey al que no dejaban reinar

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Hace mucho, mucho tiempo, en una tierra lejana donde los príncipes aún lucían corona y los sueños de cuando en cuando se hacían realidad, vivía un monarca bondadoso que gobernaba para el bien de su reino.

El Rey tenía sabios, consejeros, guerreros, trovadores, artesanos, carros, caballos, mar y tierras para cultivar. Todo lo que suele tener un rey de gran riqueza. Pero más que en nadie, el Soberano, cifraba sus afectos en el único hijo que le pudo dar su esposa, ya fallecida.