Poema: No digas nada No digas nada… No hace falta. Deja que nuestros cuerpos hablen y giman trémulos. ¿Para qué romper el silencio con vanas palabras? Si ya mis suspiros, tus suspiros, dicen mucho, se hacen eco… Hablemos con el tacto, bebamos del río salado del deseo, rompamos el encierro del asfalto con pasión, con amor… ¿Lograrán mil vocablos decir más que tu mirada? ¿O qué lexema podría resumir el grito de mis manos firmes en tu seno? El silencio es nuestro. Nos envuelve, nos ampara y devuelve la paz a nuestro mundo. ¿Has pensado en lo corto que es el lenguaje frente a los sentimientos? Emoción, ilusión, imaginación… placer, arte, inspiración, ¿cómo pueden articularse sin restar fuerza al alma? Porque somos esencia que siente, que respira y tiembla; que teme, que añora, que duda, duele y sueña… Por eso, callemos las palabras y digamos los anhelos enrollando nuestros extremos en un arabesco sin fin de sonrisas y “te quieros”. Piérdete en mí, mientras yo me hallo en ti, que no lo...