Descarga este audiocuento. En una ciudad triste y oscura, atestada de gente triste y ocupada, vivía un cristiano muy pero que muy extraño. Era el Hermano Gozo, quien hacía honor a su nombre ya que había aprendido a gozarse en el Señor cualquiera que fuese su situación. Realmente su nombre era Lupo, pero todos le llamaban Gozo pues vivía con una sonrisa en el rostro y transmitía ánimo a cuantos le rodeaban.