Policarpo, de oficio polemista Era tan buen polemista, su criterio tan avasallador en todo asunto, que la televisión lo contrató como contertulio. ---------------------------------- Érase una vez un hombre sumamente leído y locuaz, rico en discursos y pobre en amigos; de nombre, Policarpo; primer apellido, Miñarro; y Gijón, su apellido final. Pero los amigos lo apodaban Poli, el Poli-mista. Poli había desarrollado el don de ganar las discusiones en el terreno que a él le parecía cuestión fundamental para la vida decente y la supervivencia de la cordura en el planeta. Don Poli-mista hacía mutis en asuntos que a él se le antojaban vanos, anecdóticos o intrascendentes. En su mente, donde solo Policarpo cabía, el único juez que dictaba sentencia sobre lo importante era él . En aquellos temas trascendentales hacía honor al mote, ya que su reacción era propia de los peores discutidores. Por ese motivo, cada cierto tiempo blandía la espada de la razón iluminada y defendía con veh...