Luto en el nido

Luto en el nido

















Poema: Luto en el nido

 

Misterio o no tan misterio

lo que acaeció en Palestina,

aquella mañana aciaga 

cuando, en forma repentina, 

murió en Pérez un hombre, 

y el júbilo tornose en miedo.


Llevaba David el arca

(el arca de la Alianza), 

mas no en el hombro, la carga, 

sobre un carruaje nuevo.

 

Viendo Uza que caía 

aquel santísimo objeto, 

extendió sin dudar la mano,

quedó tendido en el suelo.

 

La danza, el grito y pandero 

cesaron súbitamente. 

David no entendía nada; 

quejose en acto secreto.

 

Pero el que hace la herida 

la sabe vendar de nuevo, 

revelando en su Palabra 

el único modo de hacerlo.

 

Por fin, se abrieron las puertas,

la magna ciudad hervía,

traída a Jerusalén

el arca se unió a su pueblo.

 

No terminará en jolgorio 

esta historia de la vida: 

cuando llegó David a la casa, 

su esposa fruncía el ceño.

 

–¡Cómo se ha rebajado, 

el grande entre los pequeños! 

¡Danzaba David igual 

que un humilde plebeyo!

 

–Era ante Dios que lo hacía… 

Y no importándome el precio.

Si he de quedar más bajo

que los hijos de los siervos

será para honrar a Aquel

que me miró desde el Cielo.

 

Tras esas fatuas palabras 

de la reina a su marido, 

quedose estéril por siempre 

y de luto ya su nido.

 

Basado en la historia bíblica de las vicisitudes y alegrías de David para llevar el arca a Jerusalén. 

2ª Samuel 6.

 


Lo escribí en Murcia, el 3 de noviembre de 2.009. 

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