Soliloquios #6

El brete o paso estrecho

La última vez que estuve en Bolivia pude visitar la granja de mis buenos amigos Marcelo y María René. Recorrimos las hectáreas compartiendo la ilusión de este joven matrimonio que ha ido añadiendo más cabezas de res a su ganadería y mejorando sus infraestructuras.

Una de las cosas que más llamó mi atención fue el brete por el que hacen pasar a sus vacas y toros para varios propósitos: contarlos; reconocerlos; limpiarlos y desinfectarlos; vacunarlos; marcarlos; y dirigirlos a un corral o a otro.
No confundir con el brete de tortura o castigo del medievo.
Brete medievo, soliloquio,
En el mundo ganadero el brete es un corredor estrecho en el cual las cabezas de ganado entran una por una y son parcialmente inmovilizadas en pie para poderlas marcar, curar, fumigar, etc.

Le pedí a mi amigo que me mande imágenes para que lo podamos visualizar:
En los siguiente vídeos podemos ver las partes de la casilla de operar de las reses. Son descargadas desde el camión por el ingreso; pasan por el embudo al apartadero, donde está el brete o pasillo estrecho que las inmoviliza; ahí las vacunan y marcan; y después les abren la compuerta hacia uno u otro corral. 

Dentro vídeos:






En aquella visita de enero de este año nuestra iglesia APR Bolivia también estaba pasando por un brete. Se sumaron varias cosas: los veintiún días de paro cívico; la crisis económica subsiguiente; la decisión de uno de nuestros matrimonios pastorales en Bolivia de dejar APR y comenzar un caminar independiente; complicaciones emocionales y familiares de varios hermanos de la congregación; y las dudas que todos estos cambios generan.

Sin embargo, la visión del brete me trajo esperanza. No del brete como instrumento de arresto, esclavitud o tortura. A menudo entendemos así los procesos en Dios y nos equivocamos, juzgamos mal al Señor. El brete de Dios es un paso estrecho, necesario y beneficioso. 

El paso estrecho de la granja de mi amigo me consoló para entender lo que estábamos viviendo como iglesia. Son momentos en los que, como vemos en la imagen, no podemos avanzar en grupo, ni siquiera de dos en dos, porque solo hay espacio para la decisión de cada uno de nosotros. Son los tiempos de la definición personal, y no cuenta la fe o las convicciones de otro. Tú tienes que pasar por el brete y allí se va a exponer tu corazón.


Esta pandemia y los cambios que conlleva, la pérdida de seres queridos, la incertidumbre, los nuevos comportamientos sociales, el retroceso económico, y muchas otras cosas que se me quedan fuera de la lista... todo ello, todo junto y catastróficamente dispuesto, a modo de tormenta perfecta, son una suerte de brete o paso estrecho. 

"Juan Carlos", me dirás, "¿pero eso del brete está en la Biblia?". Claro que sí. Y era una costumbre muy extendida entre los pastores: usaban un desfiladero o paso estrecho para poner al rebaño en fila de a uno; entonces el pastor o ganadero podía contar el número de cabezas, especialmente si debía certificar ante el vendedor que el número era real; el comprador veía cuántas pasaban bajo la vara, pues contaban con la vara; y a la salida del camino estrecho eran dirigidas hacia su siguiente destino, ya fuese el mismo rebaño u otro.

Dios usa esta figura pastoril en el texto de Ezequiel 20: 32-42. Aquí el Señor, el Dios de Israel, habla con mucho celo y les advierte de que no va a tolerar la idolatría, sino que "con mano fuerte y brazo extendido... será rey" sobre ellos; que los sacará de entre los pueblos y los reunirá del destierro o la dispersión; una vez reunidos entraría en juicio con ellos;  "y os haré pasar bajo la vara y os haré entrar en el vínculo del pacto; y separaré de vosotros a los rebeldes, a los que han transgredido contra mí... pero no entrarán en la tierra de Israel".

Un israelita de aquel tiempo entendía estas palabras de "os haré pasar bajo la vara", de la misma forma en la que hoy entenderíamos a una enfermera que salga de la consulta a la sala de espera y le diga a los pacientes allí aglomerados, "¡Hagan una sola fila, por favor!". 

¿Te has parado a pensar en que hoy hacemos filas para todo? En los aeropuertos hay un brete de seguridad que nos separa hasta de la familia y quedamos solos ante el control. En el banco hacemos fila, para no meter las narices en las cuentas del otro. Para subir a una atracción  acuática o de un parque temático, esperamos pacientemente y en fila hasta que nos llegue el turno y empecemos a disfrutar. Para recibir una ayuda o prestación, aguardamos en la cola y, además, ahora con dos metros entre el de delante y el de detrás. 

Pues Dios también nos pone en fila y nos hace pasar por sus bretes, buscando un beneficio en nosotros o el cumplimiento de un propósito en su plan. Él sabe cómo dejarnos solos, inmovilizados, en sus manos, y sin más remedio que dejarnos tratar.

¿Qué lograba Dios con el brete para Israel? No solo contarlos sino, también, separar a unos de otros, porque dice que separará a los rebeldes, los que se empeñan en practicar la transgresión y, así como el pastor, el Señor pudo reconocer la salud de cada oveja y ponerles aceite protector o cualquier otra cura. Lograba también marcarlos. Los que conocemos la historia de Israel sabemos que el tiempo del cautiverio sirvió para poner una marca en la nación: "El Señor nuestro Dios, el Señor uno es, y solo a Él adorarás y solo a Él servirás". El mal de la idolatría no ha vuelto a ser un problema para los israelitas como lo había sido hasta ese momento. De hecho, en Ezequiel 20 el Señor está reprendiendo la idolatría de sus hijos. En fin, fue una marca hecha con el fuego de la aflicción, precisamente en una estrechez llamada dispersión y cautiverio: un brete.

Ahora bien, no solo lo menciona explícitamente, sino que podemos descubrir en muchos personajes este paso de desfiladero. Momentos en los que el Señor los dejó solos, ante Él, cara a cara, en gran prueba de aflicción, y con un beneficio para ellos fácilmente constatable; eso sí, después de pasar el brete.

Hallamos a Jacob con un paso estrecho cuando dejó a toda su familia del otro del otro lado del arroyo Jaboc y él, solo, tuvo que ir a Peniel a encontrarse con Dios cara a cara. ¿Acaso no fue sanado, marcado, confrontado...? Dios le desnudó el corazón para poder transformarlo.

David pasó por un desfiladero, el torrente Cedrón, y lo tuvo que vivir en vergüenza y soledad del alma, porque era la consecuencia de su pecado. Su hijo Absalón se le rebeló y ahora, en aquel brete, saliendo de Jerusalén hacia el desierto, David podría contar las ovejas que quedarían fieles a su lado. Fue un momento de definición para David y sus hombres, porque los pasos estrechos también prueban las lealtades.

David, brete, soliloquios,

Jesús sabía poner a las multitudes en un brete. No un brete, repito, de tortura y esclavitud; más bien un brete en el que se probara el compromiso: "El que no come mi carne y bebe mi sangre no tiene vida"; "Señor, dura palabra es esta"; Y muchos dejaron de seguirle por esta palabra, pero Jesús les dijo "¿queréis iros vosotros también?" (Juan 6). Ahora debían decidir si seguían a Jesús o no: cada uno. Sus palabras eran espíritu y vida, y aquellos que discernieron en el espíritu siguieron en el redil de Jesús, recibiendo "palabras de vida eterna", mientras que el resto de la multitud fue en busca de un nuevo caudillo.

¡Cuántas enseñanzas quedan aquí para estos tiempos y para los momentos de prueba que todos atravesamos!

Rut y Noemí pasan por una gran estrechez con hambre y viudez. Pero en aquel brete conocen a su pariente redentor, Booz, y nace un nuevo tiempo para ellas.

Pablo pasó por estrechez, soledad, peligros a la derecha e izquierda. ¿Qué lograba el Pastor Celestial al hacer pasar a aquella ilustre oveja por bretes? Aplicarle un a inyección de gracia y matar todo orgullo o confianza en la carne.

Ester fue probada cuando tuvo que ir sola y sin ser llamada ante la presencia de Asuero. Nadie la podía acompañar (solo el Señor), sin embargo se expuso su corazón valiente y halló el báculo de la misericordia en lugar de la muerte, además de salvación para todos los judíos.

Job también pasó un largo y terrible desfiladero, con tanta soledad que no pudo disfrutar ni de amigos que lo consolaran, después de que había enterrado a sus hijos, en la misma tumba en la que sepultó su riqueza y salud. ¡Ay, el brete de Dios! Mas, qué sanador fue este desfiladero. Job nunca más fue el mismo: se le reveló Dios cara a cara y después de aquel paso estrecho fue sacado a amplias y verdes praderas.

Job, brete, soliloquios,

A decir verdad, para muchos mortales la vida en la Tierra es un camino estrecho de principio a fin (¡tan dura es su existencia!) Y solo pueden consolarse con la idea del Cielo, "Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada" (Romanos 8:18).

Querido lector, querida lectora, ¿te encuentras en un paso estrecho hoy? Este soliloquio es para ti. No dudes de que el pastor te cuida y sabe por dónde hacerte pasar. No es tortura ni reclusión como esclavitud. No es el brete del prisionero:

brete, malo, esclavitud, presos, soliloquio,

Es el brete de la vacuna:

brete, vacuna, soliloquio,

Aliéntese tu corazón con esta promesa: el desfiladero de los cristianos no es vano sufrimiento; es la forma en la que el Pastor nos hace pasar bajo la vara y nos cuenta. ¡Él te toma en cuenta personalmente e individualmente! Y ese brete de la soledad, de la escasez, de los temores, de la enfermedad, de la traición, del quebrantamiento... servirá para muchas cosas. 

Quizás lo necesitamos para que se exponga nuestro corazón. O esta pandemia y contracción económica forma parte de un redireccionamiento, pues el Señor te va a decir, "a la derecha", y a otros, "a la izquierda". Quizás sea para marcarnos con fuego: que muera el amor a lo terrenal y seamos sellados con la marca de su presencia, de forma que cualquiera que nos vea reconozca que somos gente del rebaño de Jesús.

¿Puedes entender que el pastor nos estaba dirigiendo poco a poco hacia este camino estrecho? Él mismo nos va a mostrar las áreas que quiere sanar, o de qué males nos quiere vacunar. ¿Son tus temores lo que afloran? ¿Son problemas de temperamento? ¿Has descubierto la debilidad de tu matrimonio? ¿Te has acercado más a tus hijos para ver su realidad y descubrir sus luchas? ¡Alaba al Señor! Este paso estrecho es para sanarnos y para hacernos mejores.

Si de algo somos despojados, materialmente, en relaciones, ministerialmente, o en cualquier área, estemos tranquilos. El mismo que quitó nos añadirá después (Job 1:21).

Termino este soliloquio con una visión que se me repite en el corazón desde finales de 2019.

camino verde, soliloquio,

Es un amplio camino, precioso, fácil de andar, cercado por árboles que guían y dan sombra. Ninguno, por torpe que sea se va a extraviar si anda por ese camino (Isaías 35:8).

Después del brete viene amplitud. Dios nos sacará a lugares amplios; a nuevas dimensiones de fe y de gracia; a un mayor cauce ministerial o laboral. Pero ahora, mientras tanto, sintamos los cuidados del Pastor más cerca que nunca; con nosotros en este desfiladero. Y ¿sabes una cosa? Él se compadece de nosotros y nos comprende. 

¡Vaya que si nos comprende! Porque Jesús también tuvo sus bretes o pasos estrechos, durante toda su vida y, especialmente, cuando fue al Getsemaní y de allí al Gólgota. Todo su desfiladero de aflicción, dolor y soledad fue por amor a ti y a mí. Para salvarnos y asegurar nuestra entrada a los prados del reino de Dios.

Por eso, Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, nacido de una virgen, que murió por ti en un camino tan estrecho que ni siquiera su Padre pudo quedar a su lado; y que resucitó, vive y tiene todo poder y todo amor; Jesús te comprende y te socorre. Él ha prometido estar a tu lado siempre, sostenerte cuando tu fuerza falle y sacarte del desfiladero a una victoria sin fin. ¡Ánimo!

5 comentarios:

  1. La palabra que abre la ventana para que entre la luz de entendimiento.Gracias Pastor.

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  2. Y en tanta incertidumbre viene esta palabra que trae paz y esparanza.

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  3. Palabras de paz y esperanza para estos dias difícile.Gracias pastor

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  4. Amen, gloria a Dios por su trato y su brete.

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