Noche de coronavirus

Noche de coronavirus

Poema: Noche de coronavirus.

Este pistolero de laboratorio a unos mata y a otros hiere.
Va enmascarado y a todos nos ha puesto máscara.

Insomnio.
Si duermo sueño cosas abstractas, y si estoy despierto me duele todo el cuerpo.

Indalecio Prieto, Bill Gates, Wuhan...
Nombres que me vienen a la cabeza por alguna suerte de delirio.

¿Fiebre? Solo un poco. Natural.
Mi cuerpo lucha contra el virus y tengo frío.
-Abrázame, cariño.

Iba a decir que cuando nuestra vida vuelva a ser normal...
Pero me pregunto si alguna vez lo ha sido o alguna vez lo será.

La jaqueca no se calma con las noticias, al revés,
se alimenta de ellas como fuego con gasolina.
Solo me apetece la dulce alabanza, alguna voz clarividente,
como Itiel o Marcos Zapata, Vidal también me convence,
o escribir en la libreta versos sin sentido.

Son las tres y pico y mi esposa también se desvela.
A lo mejor mañana le vemos la punta al hilo.

Dicen que te quedas con defensas cuatro meses.
Otra noticia: que puede que años.
Pero otra (si mal no recuerdo) que hay casos de contagio días después del alta.
La ciencia dice una cosa y la contraria al poco tiempo; o simultáneamente.

Al final tenían razón Buenafuente y Romero: Nadie sabe nada.
Menos mal que nos queda la paz del que todo lo sabe.

Porque si quiero comprender lo que pasa me duele la cabeza.
Si pretendo planear, el virus se me ríe en la cara.
Si sigo el consejo, y ante el viento que cambia ajusto las velas, de pronto, ya no hay viento...

Le he dicho a Vanessa que nos vayamos unos meses a Bolivia para cuidar de la obra allí.
-Hasta el verano –le he dicho.
-Estás loco –me ha respondido.
Pero es otra locura de una noche de coronavirus.

A ver si el efferalgan de un gramo me hace efecto
y dejo de soliloquiar
y duermo un poco.
Mañana hay trabajo. Combatir la maldad.

No me quejo ni mucho menos.
¿Cómo podría quejarme si tengo al Señor en estos tiempos?
Soy un afortunado, en todo sentido.
Un deudor arrepentido, que sigue siendo deudor
al que le perdonó y a todos los hombres objeto de Su amor.

Para colmo...
Paracuellos.
Pararrayos.
Parabellum.
Para...
Ya vuelvo a cantinflear.
Será mejor que deje el tema aquí.

Pues eso... Una noche con el COVID o la COVID,
acordándome de los chinos, del Soros, del Papa,
de mi hermano Benjamín (que a él sí que le ha dado fuerte)
y de los millones a los que ha alcanzado el pistolero, o les disparará...

Unos lo estamos contando, otros ya no están.

¡Ladrón! ¡Que nos quitas el sueño!
No puedo hacer mucho contra ti.
Pero con estas palabras... ¡Te desenmascaro!

En Murcia, el 26 de noviembre de 2020.

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