Compra la verdad y no la vendas (Agua Viva)




COMPRA LA VERDAD Y NO LA VENDAS 

 

Proverbios 23:23 dice así “Compra la verdad y no la vendas. Adquiere sabiduría, instrucción e inteligencia. Compra la verdad y no la vendas” 

 

Esta mañana le preguntaba: “¿Qué quieres decirnos con esto, Señor, de que compremos la verdad y no la vendamos?  

 

A veces el Señor nos habla verdades espirituales con términos humanos que son cercanos a nosotros, como el comprar y el vender. ¿Acaso se puede comprar y vender en el reino de los cielos? Si el mismo Jesús, cuando vio que compraban y vendían en el templo, hizo una cuerda y volcó las mesas de los cambistas. 

 

Pero aquí el sabio Salomón, inspirado por el Señor nos da este consejo, a sus hijos, como dice en el versículo 22: “Escucha a tu padre que te engendró. No desprecies a tu madre cuando envejezca. Compra la verdad y no la vendas 

 

Nos dice compra la verdad. ¿Por qué? ¿Qué quiere decir? He estado meditando y creo entender la intención de Dios al decirnos que compremos y que no vendamos. Estamos en un tiempo en el que todo se compra y todo se vende. 

 

Estamos en el tiempo del consumismo extremo. Ahora, con las redes sociales, hasta por Facebook  o Instagram se anuncia lo que debemos comprar. Hay portales que son de ventas de compras como Amazon y muchos otrosPrácticamente, online compras todas las cosas y te lo traen a casa, ¿no es cierto? Los centros comerciales son el templo de la compra (del Dios compra del Dios venta)El Black Friday es como la fiesta de la compraPara comprarlo todo con descuentos. Es la locura de la compra y ahora en cuanto pase el verano empiezan a preparar las navidades (cada año con más antelación). se va juntando una temporada de venta y de compra con otra. Así es el mundo en el que estamos.  

 

Ya lo dijo el Señor, el Señor Jesucristo, en Lucas, capítulo diecisiete. En Lucas capítulo 17, fíjense bien versículo 26 dice: “Tal como ocurrió en los días de Noé. El está hablando de los tiempos del fin. Y dice que van a ser parecidos. Tal como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento hasta el día en que no entró en el arca. Y vino el diluvio y los destruyó a todos. Fue lo mismo que ocurrió de la misma manera, en los días de Lot comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían, pero el día en que Lot salió de Sodoma llovió fuego y azufre del cielo y los destruyó a todos. Lo mismo acontecerá el día en que el Hijo del Hombre sea revelado 

 

De manera que, en los tiempos del fin, cuando esté por venir el Hijo del Hombre, ¿en que estará ocupada la gente? Pues en lo que está ocupada desde los días de Noé, y antes del diluvio y en Sodoma y Gomorra también lo vemoscomer, beber, vender, comprar, plantar, construir, darse en casamiento y casarse (bueno, eso cada vez menos ya). Pero el comprar y el vender es algo que nos ocupa gran parte de nuestra vida.  

 

Había un cantautor por allá por los 70, que era más bien de carácter revolucionario; y hacía una crítica a la sociedad del consumismo, con una canción que es muy interesanteél se llamaba Patxi Andión y decía en esa canción: “Uno dos y tres. Uno, dos y tres. Lo que usted no quiera para el rastro esEsto es el rastro, señores. Vengan y anímense, que aquí estamos nosotros, somos Papá Noel. Le vendemos barato con el precio en inglés. Somos todo lo honrados que usted quiera creer. Uno, dos y tres. Uno, dos y tres. Lo que usted no quiera para el rastro es. Se revenden conciencias y compramos la piel. Le cambiamos la cara. Le compramos a usted. Y si quiere dinero, se lo damos también. Usted lo da primero y nosotros después. Uno, dos y tres. Uno, dos y tres. Lo que usted no quiera para el rastro es. Si usted quiere engañarnos, nos dejamos denem. Usted salva su ego y nosotros la piel. Usted se va contento y nosotros, ya ve, nos pagamos la cena con el ego de usted. Uno, dos y tres, uno, dos y tres. Lo que usted no quiera para el rastro es”.  

 

Lo que venía a decir Patxi Andión es que somos presa, muchas veces, de un sistema que por comprarnos hasta nos compra el tiempo, el ego, la conciencia… La publicidad nos dice qué marca de vehículo usar, qué perfume llevar, qué ropa vestir y nos metemos en ese círculo, en esa vorágine, donde todo se compra y se vende, hasta las conciencias. Muchas personas las tienen vendidas, algunos hasta su madre, hasta su santa madre, la venderían por esa obsesión de comprar, de vender, de tener, de salir de la necesidad. 

 

¿Por qué compramos? Una pregunta sobre la que luego voy a regresar. Porque necesitamos, evidentemente, comprar muchas cosas, ya no estamos en el tiempo del trueque, del intercambio y pocos tenemos nuestro propio huertecicodonde ahí cultivamos los vegetales y hortalizas o nuestro propio ganado. Para sobrevivir necesitamos comprar y necesitamos vender, por necesidad. 

 

¿Por qué, también, compramos? Por el deseo. Claro que sí, porque algo me gusta. Compro porque necesito, pero también hay cosas que las compro porque me gustan, porque me apetece tenerlo, porque me gusta un libro y me lo compro, por ejemplo, o porque me gusta, no sé, ir en bicicleta. No es una necesidad. No es imprescindible, pero me gusta y me compro mi bicicleta. Podría simplemente andar o correr, sin embargo, prefiero una bicicleta. Cuando ya se juntan las dos cosas, que lo necesito y que me gusta, eso es una fiesta. ¿A quién no le gusta comprar un vehículo? Lo necesito. Pero si, además, compro el vehículo que me gusta, ese día hay fiesta. 

 

¿Por qué comprar, también? ¿Se les ocurre algo más? Por competir. Es decir, esa necesidad impuesta de tener lo que el otro tiene. Pero entra quizás dentro de esto decía del placerTodos esos consumos frívolos, mucho más banales. Pero que es verdad. Incluso podríamos tener un tipo de casa, de vivienda, y por complacer mi ego, de repente, nos metemos en más de lo que de lo que podemos. 

 

Pero hay otra razón por la que compramos y vendemos. Es que hay gente que compra precisamente para vender, es decir, para sacar un provecho. Lo compro, lo vendo y saco una ganancia, saco un provecho.  

 

Resumiendo, esas son las razones por las que compro: compro por necesidad; compro porque algo me gusta y lo deseo; y compro por provecho o por interés, para vender, porque es parte de mi negocio.  

 

Ahora, Dios dice que compre y no vendaNos aconseja comprar la verdad y no venderla 

 

Tenemos un Dios que compra, pero que no vende nada. Dios lo da todo por amor y por gracia. Cristo ya pagó el precio. Él es generoso. Él es un rey generoso.  

 

Sin embargo, Él sí que compra. Fijaos biendice en 1ª de Corintios 6:20: “Pues por precio habéis sido comprados. Mirenel verbo que aparece para comprar 

significa ir al mercado, comprar y redimirEs cuando algo es rescatado por el pago de un precio. Viene de la palabra agora, y la palabra agora es mercado, plaza o reunión. Por eso, 1ª de Corintios 6:20, al hablar de cómo nos ha comprado el Señor, nos pinta un cuadro:  es ir a un mercado, a una plaza, para ver algo y comprarlo. Dios fue al mercado y nos compró. “Por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”, sigue diciendo el versículo. Y de nuevo en el capítulo 7 versículo 23, la misma idea: “Fuimos comprados por precio. No os hagáis esclavos de los hombres. Fuimos comprados con un alto precio, la muerte de Jesús en nuestro lugar. 

 

¿Qué estás enseñándonos ahí? Que nosotros estábamos en el mercado de esclavos. Éramos esclavos de Faraón, de Satanás, el diablo. Le pertenecíamos, porque él es él es el príncipe de este mundo y tiene un reino de tinieblas que tiene una cierta autoridad robada, ilegítima. No legítima porque usurpó autoridad. Entonces, nosotros nacimos en pecado, nacimos en desobediencia y nacimos como criaturas de Dios, sí, pero lejos del Reino de Dios. 

 

¿Cómo entramos al Reino de Dios? Por la conversión, naciendo de nuevo, entramos al Reino de Dios. Pero, mientras tanto, somos esclavos del pecado. Todo el que peca es esclavo del pecado. Y somos esclavos de Faraón, de ese Faraón, de Satanás, el diablo, el príncipe de este mundo. Dice que en otro tiempo nosotros estamos bajo la potestad, bajo la autoridad, del príncipe de este mundo. 

 

¿Pero, qué es lo que vino a hacer Jesucristo? Jesucristo vino como nuestro Redentor. Él vino para sacarnos de la esclavitud. Él vino para libertarnos de la tiranía del diablo. Él vino para comprarnos con el precio de Su sangre. Él pagó el precio del rescate. Imagínese, el hombre fuerte no nos quería soltar. Así que Cristo, por una parte, tuvo que pagar nuestro rescate para que no le pertenezcamos por derecho a Satanás, al Príncipe de las tinieblas. Tuvo que pagar nuestra deuda con su sangre y con su vida derramada. Y, por otra parte, tuvo que vencer a ese tirano, despojar al hombre fuerte, atar al hombre fuerte para tomar el botín. Nosotros somos el botín de Cristo. Tuvo que venir hacerse hombre; morir en una cruz; resucitar al tercer día. Y el objetivo era sacarnos de la esclavitud, tomar el botín. El botín somos todos los hombres y mujeres que a lo largo de los tiempos y alrededor de toda la tierra y a lo largo de toda la historia, le hemos dado por la fe nuestra vida a Jesucristo. Hemos puesto nuestra fe en el Cordero de Dios que quita nuestros pecados. Fuimos comprados, rescatados 

 

Él fue al mercado, a la plaza y le dijo a Satanás: Éste ya no te pertenece más. Ahora quiero que este hombre, este hijo mío, hija mía, yo lo rescato y Él va a ser de mi reino. Así que nuestro valor es un valor infinito. No se le puede poner precio a la sangre de Cristono se le puede poner precio a la vida de Cristo. Y eso fue lo que el Padre pagó para comprarme. 

 

¡Cuánto nos ha amado el Señor! ¡Aleluya! Ahora, la buena noticia es que Dios no está en negociando con nosotros. Dios dice, Él me pertenece y no está en venta. Este hijo mío, yo lo compré con mi sangre y no está en venta. Además, no hay dinero en el mundo, no hay nada que se me pueda ofrecer, para que yo venda a un Hijo, para que yo entregue a una hija. Ahora es mío para siempre y no me desprendo de él y no lo vendo”. Porque Dios no es un mercader. Dios es nuestro Padre. Dios es nuestro Rey. ¡Aleluya!  

 

Así que nos compró, pero ya no estamos en venta. Es como esa historia de un hombre que hacía obras para ser salvo. Era hindú y hacía obras para para poderse ganar la salvación. Y tenía un amigo que era un misionero. Y este misionero le predicaba de que ya Cristo murió, y pagó el precio; de que la salvación no es por obras, es por la fe en Jesús. Pero este hombre no podía comprender, pues venía de su religiosidad. “¿Cómo que la salvación sea tan fácil? Cuando nosotros, por generaciones, nos hemos esforzado, nosotros hemos hecho una serie de penitencias y de esfuerzos tremendos para obtener la salvación. Y usted me está diciendo que Dios me la da gratis. No puede ser 

 

El hombre ya era mayor y entonces él iba a hacer un viaje de peregrinaciónera algo, incluso, arriesgado para su salud, porque halamos de un hombre anciano. Pero lo haría con tal de encontrar la paz de su alma. Era un viaje que se había propuesto para ver si conseguía la salvación. Y este misionero no sabía la forma. Era amigo de disuadir al hombre de esos esfuerzos vanos y llevarle al conocimiento de Dios. Así que cuando estaba por irse, oraba el misionero: “Dame oportunidad, Señor. Y cuando estaba por irse, el hombre dice: Mire, yo voy a renunciar a mis posesiones por hacer este viaje, al lugar santo nuestro, y yo le doy la posesión más preciada que tengo. La posesión más preciada que yo tengo es esta perla que mi hijo, el único hijo que yo tenía. Él era buscador de perlas y murió para poder conseguir esta perla. Entonces al misionero se le encendió la bombilla. Dijo: “No puedo aceptar su perla; dígame en cuanto yo se la comproNo, no, no, no, no, no, no entiende usted, amigo mío, usted no me puede dar nada para comprar esta perla, porque esta perla es de valor incalculable. Mi hijo murió, se ahogó, para poder conseguir esta perla. Cuando lo hallaron, sacaron el cuerpo. Esto es lo único que me queda de mi hijo. Además de que es una perla valiosísima esta perla representa a mi hijo y yo se la estoy dando a usted porque le aprecio, porque ha sido un gran amigo y no tengo más familiaEso para mí sería un insultoYo se la comprodígame cuántoel insulto me lo está haciendo usted a míUsted no puede comprar esto por nada. Yo se lo doy a usted por amor. Yo se lo digo a usted porque somos amigos. Y el misionero dijo:  Eso es lo que tú quieres hacer con Dios. Él dio a su Hijo para salvarnos. Él es la perla que el Padre entrega para salvarnos. Y usted no puede comprarlo. Si usted quiere encontrar la salvación o ganar la salvación por sus méritos, por sus obras, es un insulto para Dios. Usted no lo puede comprar por nada. Usted solamente lo tiene que recibir por amor. Usted tiene que recibir este regalo de la salvación que al Padre le ha costado que muera su Hijo. Entonces, con sus obras lo quiere comprar. Pero Dios se lo da a usted gratuito. Él pagó todo el precio y Dios sólo espera que lo reciba igual que yo iba a recibir el regalo que usted me dabaY al hindú le amaneció y ese día se entregó a Jesucristo. Halló al Salvador la paz de su alma y la vida eterna. 

 

Todo lo de Dios es por gracia, para que nadie se gloríe. No es por obras, para que nadie se gloría. Es un regalo de amor gratuito que no podemos pagar. Lo recibimos y Dios lo ha dado porque nos ama. Él ya lo compró para nosotros. Él ya nos compró y compró la salvación y nos la regala.  

 

Y Dios no nos tiene puestos en venta porque somos demasiado importantes, somos demasiado valiosos. Nadie puede pagar lo que tú vales para Dios. 

 

Sin embargo, dice aquí en Proverbios 23:20: Compra la verdad, y eso es lo que quizás se puede malinterpretar. ¿Como que compra la verdad? ¿A qué se está refiriendo? ¿Que vaya a una prestigiosa universidad, que compre el saber de alguna manera? ¿A qué se refiercon que compre la verdad 

 

Bueno, yo he encontrado en la Biblia literalmente ocho cosas que Dios nos manda comprar 

 

-1. Lo primero es compra la verdad. Proverbios 23:23.  

-2. Lo segundo dice que adquiere sabiduría. En hebreo, compra la sabiduríaProverbios 4:5 y 7.  

-3. Otra cosa que Dios nos dice que compremos es la fe, cuando dice en Apocalipsis 3: 18, Compra de  oro refinado por fuego. ¿Qué es el oro refinado por fuego en la Biblia? La fe.  

-4. También dice que compremos vestiduras blancas para cubrir tu desnudez. La santidad. Apocalipsis 3:18.  

-5. Otra cosa que Dios dice que compremos es la unción del Espíritu: ¿Os acordáis cuando las mujeres en la parábola de las vírgenes tenían cada uno aceite y se les apagó? Entonces las insensatas le dicen a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite para que nuestra lámpara esté encendida”. Y dicen las otras: Id y comprad vuestro propio aceite. Así que otra cosa que hay que comprar es el aceite de la lámpara.  

-6. Isaías 55 y versículo 1: “Todos los sedientos venid a las aguas, y los que no tenéis dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad vino y leche, sin dinero y sin costo alguno. ¿Por qué gastar dinero en lo que no es pan y vuestro salario en lo que no sacia? Escuchadme atentamente comed lo que es bueno, y se deleitará vuestra alma en la abundancia. Inclinad vuestro oído y venid a mí. Escuchad y vivirá vuestra alma, y haré con vosotros un pacto eterno conforme a las fieles misericordias mostradas a David. Otra cosa que nos dice aquí que compremos es la Palabra de Dios. La Palabra de Dios. Su enseñanza; su pan, el pan de su Palabra.  

-7. Mateo 13versículo 44 dice que compremos el tesoro del campo y la perla dice. El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre lo vuelve a esconder y de alegría por ello va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo. Esta parábola tiene una doble dirección: Dios nos compró a nosotros que somos el tesoro escondido en el mundo. Dio todo, que es Cristo, pero también tiene otra dirección, y es que el Reino de los Cielos es ese tesoro que yo, de repente, descubro y de alegría lo compro.  

-8. Ahora, en el versículo siguiente, versículo 45 y 46, dice: El Reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas. Y al encontrar una perla de gran valor fue vendió todo lo que tenía y la compró. Entoncesel ocho es que tenemos que comprar la perla del Reino: es Cristo Jesús.  

 

Ocho cosas las voy a recordar: 1 La verdad. 2. La sabiduría. 3. La fe. 4. La santidad. 5. La unción del Espíritu Santo. 6. La Palabra de Dios. 7. El Reino de los cielos. 8. A Cristo, la perla de gran valor. 

 

¿Y os habéis dado cuenta en esta parábola del Reino de los Cielos? Dice que vendió para comprar el tesoro y para comprar la perla. Pero una vez que compró, ya no nos dice que la vendió. Ese mercader que estaba buscando cerró el negocio, porque encontró lo que lo que era el tesoro que estaba buscando y ya se quedó con esa perla, se quedó con ese tesoro. O sea, en el reino se compra, pero no se vende. 

 

Ahora, si os dais cuenta (y aquí quiero exaltar a Jesucristo en este momento) todo lo que acabo de describir que, literalmente, nos dice que lo compremos, todo está escondido en Cristo Jesús: porque en Él están escondidos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Porque juntamente con el Hijo, el Padre nos dio todas las cosas. Porque Cristo es el todo de Dios, la riqueza de Dios. Quien tiene al Hijo tiene la vida. Hemos dicho la sabiduría. ¿Quién es la sabiduría? Cristo es la sabiduría y la verdad. 

¿Quieres la verdad? Yo soy el camino, la verdad y la vida. Quien tiene a Cristo tiene la verdad, pues dice Compra la verdad y no la vendas”. Compra a Cristo, adquiere sabiduría, conoce a Cristo. Esa es la sabiduría. ¿Y la feNuestra fe es Cristo (autor y consumador de la fe). ¿Y la santidad? Nuestra santidad es Cristo también. ¿Y el Reino? El Reino es Cristo. No digas el Reino aquí o allá Donde el Hijo está, el Reino de los Cielos está”. Porque el Reino es el Rey y el rey es Cristo Jesús. Él es la perla de gran valor; y la unción que necesita nuestra lámpara está en Cristo. Porque cuando buscas a Cristo, el Espíritu Santo te llena con su unción. ¿Y la Palabra? Él es el Verbo; comprar pan que sacia. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que nos hacía? Cristo es el agua que sacia. Cristo es el pan que sacia. Así que cuando tú tienes que comprar, lo más importante de todo es que compres lo que es del reino, a Cristo Jesús.  

 

Y aquí es donde nos preguntamos: Pero vamos a ver. ¿Por qué comprábamos? ¿Por qué compró yo algo? 

 

Uno: porque lo necesito. Dos: para venderlo, por sacar ganancia. Y tres: porque lo deseo, porque me gusta. De igual forma, compramos a Cristo porque es nuestra mayor necesidad. No hay nada que necesite más que la vida eterna. No hay nada que necesitas más que la amistad con Cristo. No hay nada que necesites más que su agua y su pan. 2. Compro a Cristo, porque eso es el deleite de todo hombre. ¿Quieres ser feliz de verdad? Yo intentaba encontrar mi dicha en algo nuevo, pero el coche nuevo se hace viejo. La emoción de la casa nueva pasa y ya estás pensando en que quizás hubiera sido mejor otra. La esposa nueva. Pero luego viene la rutina¿Verdad? Y vamos buscando la alegría en el primer hijo. Pero luego esas noches de desvelo Son cosas importantes, sí, pero lo que quiero decir es Cristo es plenitud de gozo. Cristo es la felicidad, la delicia. Y, de hecho, cuanto más conoces, más quieres. Cuando pruebas de Cristo dices Oh, sólo tú tienes… ¿A quién iremos, Señor? Sólo tú tienes palabras de vida eterna.  

 

¿Y por qué hay gente que compra y vende? Por la ganancia. Sin embargo, mi ganancia es Cristo. Yo no puedo ganar vendiendo a Cristo. Vender la perla y encontrar nada más valioso. No puedo hacer la transacción. El evangelio no es un mercadeo. Lo de Cristo no es para venderlo. Cristo es la ganancia. Por eso lo tengo y ya no lo vendo. Y yo digo ya soy rico porque ya tengo al Hijo, tengo su vida, tengo el reino. 

 

¡Qué tonto es el que lo compra y luego lo quiere vender! Es que no sabe lo que tiene. En España hace muchos años se puso de moda una estafa. Una estafa que era la de la estampitaaparecía una persona que era como retrasada mental y decía “cómprame mi estampita. Entonces venía con un billete, imagínate que el billete era de 5000 pesetas. “¿cuánto quieres?”, preguntaba el otro, “¿Cuánto pide por tu estampita?”. Mil pesetas”, decía el estafador. Entonces la persona decía me está dando 5000. Un billete de 5000 a cambio de mil. había gente desalmada que se aprovechaba del tonto. Pero el tonto no era tonto, era un estafadorporque el billete 5000 pesetas era falso. Entonces te estafaba con mil pesetas que ganaba de ti. Y el estafado nunca denunciaba porque si iba la policía tenía que decir yo quise aprovecharme de un retrasado”. De manera que esa estafa se mantenía en la calle. 

 

Pero lo que quiere decir es que ningún tonto te va a dar 5000 por 1000. Ningún tonto te va a dar 20 euros a cambio de 10. ¿Cómo vas a vender a Cristo por nada de este mundo? Judas lo vendió por treinta monedas. ¡Pero estaba endemoniado! Si él es lo más rico y lo más valioso, y lo que nos ha salvado, lo que nos ha dado vida eterna, cómpralo y no lo vendas 

 

Ahora, la pregunta es ¿qué es vender? 

 

Comprar está aquí en Isaías capítulo 55 versículo 6: Buscad al Señor mientras puede ser hallado. Llamadle en tanto que está cerca. 

 

Dice en el 1: Todos los sedientos, venid a las aguas. Y los que no tenían dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad vino y leche. Escuchadme atentamente y comed lo que es bueno, y se deleitará vuestra alma en la abundancia. 3 Inclina tu oído, y venid a mí. Escuchad, y vivirá vuestra alma, y haré con vosotros un pacto eterno conforme a las fieles misericordias mostradas a David 

 

La palabra comprar es procurar, es adquirir. Es querer algo tan intensamente que estás dispuesto a pagar un precio por eso. ¿Pero qué precio es el que tienes que pagar? ¿A qué se refiere? Que lo busques con toda tu alma, que le prestes atención, que le des valor, que tengas una desesperación en tu alma.  

 

¡Cuántas cosas nos esforzamos por tener y comprar! Dios dice: Esfuérzate por buscarme, esfuérzate por más de Cristo. Esfuérzate por mi reino. Búscame con desesperación, con anhelo. Dale valor 

 

Cuando compras algo, le estás dando un valor. Dale el valor más alto y más importante. Búscalo más que a nada en este mundo. 

 

Jesús dijo a la multitud: Me buscáis, porque habéis comido y os habéis saciado. Trabajad, no por el pan que perece, sino por el pan que a vida eterna permanece.  

 

Dios dice compra, busca, trabaja. Es eso, esfuérzate. Dale valor. Saca el espacio en tu agenda reúnete.  

 

El que inclina el oído. El que le da valor. El que está desesperado. Un comprador es un buscador. 

 

Os cuento del primer mártir de la Reforma. La pequeña reforma en España. Porque en España también hubo algo de reforma. Estamos hablando del siglo XVI y este este documento es esa historia, nuestra historia de un hombre que tiene el honor de, por lo que sabemos, ser primicia, ser uno de los primeros, sino el primero que dio su vida. Dice el autor de este libro La historia de la reforma en España en el siglo XVI. 

 

Banlieue Lineup dice Por cuanto he podido averiguar, Francisco de San Román puede llevar el honroso título de primer español que alcanzó la corona del martirio en su propia patria. La historia de su vida nos es relatada por su compatriota y amigo Francisco de Encinas en sus memorias. Igual que Encinas era burgalés, era de Burgos. Era un hombre que no había gozado de una formación erudita o de letras o religión. Sabía tan poco como la mayoría de españoles de este tiempo siglo XVI, con el fin de dedicarse al comercio, marchó muy pronto Amberes, donde Encinas le vio en varias ocasiones en 1540. 

 

Nuestro protagonista, Francisco de San Román, marchó a Bremen en compañía de otro español, con el encargo de cobrar una suma de dinero. Algunos comerciantes. Entrando por casualidad en una iglesia, escuchó una predicación de Jacobo, prepósito que le impresionó de tal manera que inmediatamente fue en busca de un pastor protestante y le rogó que quisiera ser instruido detenidamente en la Palabra de Dios. El pastor accedió y Francisco permaneció con él durante bastante tiempo. Puso por escrito las predicaciones que oyó de sus labios, asimiló las enseñanzas que se le impartieron y por el poder del Espíritu Santo fue hecho un hijo de Dios, redimido por Jesucristo. 

 

En seguida comenzó a anunciar a otros el evangelio que él mismo había aceptado y escribió además pequeños tratados en español. Un par de cartas al emperador Carlos Quinto, suplicándole que hiciera predicar el puro evangelio en todos sus países. Acordaos que Carlos primero, Carlos Quinto, en su reino no se ponía el sol. Era un monarca, un emperador. Escribió además Francisco de San Román un extenso relato a sus amigo amigos de Amberes y su familia, en el que les comunicaba su conversión. 

 

Éstos contestaron rogándole que volviera pronto a casa. A lo cual accedió inmediatamente. Una vez allí, fue secuestrado. Y atado de pies y manos. Interrogado por algunos frailes dominicos preparados para ello, por su familia, en su poder se encontraron diversos libros alemanes, franceses y latinos de Lutero, melan chón y escolapio, además de grabados que le llevaron a ser acusado. Vos sois un verdadero luterano! Le decían los frailes. Y vosotros psy mi nébula hones. 

 

Es decir, les contestó Grandes malvados. Pues yo no soy luterano, sino que confieso la sabiduría eterna y las enseñanzas del Hijo de Dios, nuestro Salvador, cuyos abominables perseguidores sois vosotros. Yo he aceptado esta verdadera doctrina de Cristo, el cual ha padecido por los pecados del mundo entero y ha resucitado para justificación de quienes confiadamente aceptan. El don de Dios. Esta es la doctrina en la que vosotros nada, de la que vosotros nada sabéis, y que yo confieso, abomino vuestra idolatría desde lo más profundo de mi corazón. 

 

Entonces los frailes encen encendieron fuego, quemaron su Nuevo Testamento y los demás libros que habían encontrado en su poder. Y a él mismo lo encerraron en una torre no lejos de Amberes, donde duró durante ocho meses. Permaneció prisionero en un oscuro calabozo. Compró la verdad y ahora vamos a ver si la vende. Por ahora no, por fin! Y como cosa bastante rara en aquellos días de los va bandos de sangre, los bandos de sangre eran los carteles de la Inquisición, donde se decía quién se iba a juzgar o a ejecutar en esos días por milagro fue dejado en libertad. 

 

Todavía había propósito todavía para Francisco. San Román fue dejado en libertad y partió hacia Lovaina, donde Encinas se encontró con él. Por aquel tiempo, desde Lovaina, se dirigió inmediatamente a Regensburg, donde entonces se celebraba una dieta. Pidió audiencia al emperador Carlos Quinto y le predicó un valiente mensaje, testificando que la verdadera religión se encontraba entre los protestantes en Alemania, mientras que los españoles continuaban viviendo una superstición abominable. Son los días de las bulas papales, hermanos. 

 

Son los días donde era un mercadeo, el perdón, el purgatorio, todo eso que ya sabemos que suscito la reforma. Entonces le dijo al emperador Es tu obligación que se predique el verdadero evangelio en todos tus países y no perseguir por más tiempo a los hijos de Dios. Carlos Quinto El escuchó pacientemente en tres ocasiones, pero en una cuarta ocasión fue arrestado por los centinelas San Román. Nuestro hermano ya iban a arrojarlo al Danubio sin un proceso previo. El emperador se opuso. 

 

Primero lo llevaron por algún tiempo encerrado en una cueva cargado de cadenas. Más tarde fue llevado a España con otros presos. Dijo Francisco de San Román. O cadenas llenas de gloria. Glorioso dolor. Todo esto cambiará muy pronto en una corona de piedras preciosas en la presencia de Dios. Aunque mi cuerpo está atado, mi espíritu es libre y sobre éste no tiene el emperador poder alguno, pues soy de Jesucristo. Aleluya! Llegado a España en noviembre de 1541, Francisco de San Román fue entregado a la Inquisición y encarcelado en una horrible prisión, donde soportó durante mucho tiempo torturas, martirios y vejaciones inhumanas. 

 

Todo esto lo soportó con gran firmeza y permaneció gloriarse en el dolor por causa de Cristo, mientras profesó el evangelio frente a sus enemigos y perseguidores. Por fin fue condenado a morir en la hoguera como hereje empecinado, vestido con el sambenito y el gorro vergonzante sobre su cabeza. Fue conducido hacia el madero. Llegados al que Madero, el mártir, todavía fue molestado por los frailes, quienes querían obligarle a retractarse. Pero viendo que permanecía inconmovible, dieron orden de prender la pira de fuego. 

 

En pocos instantes el fuego consumió al valiente confesor de la fe. Jacob, prepósito con fecha de 9 de enero de 1546, se ha acordado que es el predicador que le lleva a los pies de Cristo. Escribió desde Bremen a Encinas, quien entonces se hallaba en Wittenberg, diciendo así La sangre de nuestro hermano Francisco clama y no clamara sin fruto. Él estaba ebrio. Borracho del Espíritu Santo, despreció el mundo. La vida. Si lo hizo todo por amor de Cristo, a quien él había aceptado por la fe y se había aferrado y sin temor de nadie, proclamaba fielmente. 

 

Sea de esto testigo. Su muerte gloriosa. Tampoco dudó, pues. No dice este siervo Jacob prepósito? Tampoco dudo, pues, que su valiente confesión de fe moverá los corazones de muchos y que su sangre derramada será la semilla de la Iglesia que aún está por constituirse en España. Esta última súplica de Jacobo en cuanto a Valladolid se refiere, fue escuchada porque allá en Valladolid, donde murió Francisco de San Román, nació una pequeña congregación protestante. Esa congregación se desarrolló, se desarrolló prodigiosamente durante los años posteriores a la muerte de San Román, y hombres como Celso Rojas Sánchez Irresuelto fueron tanto en vida como en muerte, dignos sucesores de nuestro mártir. 

 

He tratado la vida de Francisco de San Román en algún san sentido muy detalladamente, y esto se debe en parte porque él fue el primer protestante que como mártir dio su vida en España y quedó documentado además, porque su magnífico valor nunca supo ceder ante la adversidad y la persecución. Y eso reconforta nuestro corazón. Sería deseable que también algo de esa locura de San Román se nos pegase a nosotros porque todo el que quiera salvar su vida la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. 

 

 

Él también compró la verdad y no la vendió. Y es un ejemplo para todos nosotros.  

 

Termino diciéndote diez cosas que nunca tienes que vender. No están en venta. 1. Mi cuerpo 2. Mi adoración ¿os acordáis que Satanás quiso comprarle a Cristo la adoración? Y si te postras y me adoras, todos estos reinos te los doy. Estaba diciéndole Jesús, véndeme tu adoración. ¿Qué contestó nuestro Señor Jesucristo? Mi adoración no está en venta. Sólo al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás. 

3. Mis principios no están en venta, decía Groucho Marx, aquel humorista sarcástico, Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros. Y así son muchos hombres. Estos son mis principios. Me aprietan un poco. Los cambio. No hay problema. Sólo buscan su interés. Nosotros no vendemos nuestros principios. 4. Otra cosa que no está en venta es mi familia. Algunos venden a sus hijos. Por un mejor coche. ¿Qué estás diciendo, Juan Carlos, cómo venden a sus hijos? Bueno, simplemente adquieren. Un coche, un vehículo, me refiero mejor y tienen que trabajar mañana y tarde y no están en casa. Cuando se hayan dado cuenta han perdido su familia a cambio de coche, a cambio de una casa o a cambio de un cochecambiando las prioridades. Mi matrimonio no está en venta. Gracias, Señor, por el regalo que me diste, que es mi esposa. Que tú la compraste y me la has regalado a mí. Además de mi familia, mi conciencia no está en venta. Mi relación con Cristo es el número 6. Mi paz y felicidad. Esaú vendió su primogenitura por un plato de lentejas por satisfacer un deseo momentáneo, vendió su propósito, su primogenitura, su bendición. Yo he visto a gente que renuncia a lo que Dios tenía que hacer con ello a cambio de un poco de confort, de comodidad.  

Mi integridad no está en venta. Mi propósito, ya lo he dicho antes, no está en venta. Y ahí están las diez cosas. Proverbios 23:23: “Compra la verdad y no la vendas. Es compra a Cristo y lo de Cristo. Y no, no lo vendas. 

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