No me gusta cómo soy, ¿qué puedo hacer? 1 y 2






No me gusta cómo soy, ¿qué puedo hacer? 

Parte 1 

 

I. A mí tampoco me gusta cómo soy:  

 

Cuántos podríamos sostener esta afirmación -no me gusta cómo soy- y esta pregunta: ¿qué puedo hacer para cambiar? ¿cómo puedo ser mejor? 

 

El pasado jueves me embargaron toda la devolución de la declaración de la renta y tuve un día pésimo; indignado; acordándome de lo necio que fui por avalar aquella operación; enfadado; un día en el que me pudo la carne; mi mujer dice que estaba insoportable… Y es verdad. 

 

II. ¿Por qué no me gusta cómo soy? 

Porque si me suelto de la mano del Señor soy huraño, tristón, quejumbroso, egoísta, temeroso, inseguro, perezoso, indiferente… Y así, podría seguir añadiendo adjetivos peyorativos a la lista. 

 

Ahora bien, no es tan malo el hecho de que no me guste cómo soy ya que eso me pone en guardia para no vivir fuera del amparo de la gracia de Dios y, por otra parte, me enfrenta con la necesidad de cambiar. “Juan Carlos”, me digo, “tienes mucho margen de mejora”. 

 

Quizás el problema sería que me guste cómo soy y no vea mis propios defectos. 

 

III. Sin embargo, una cosa es que no me guste cómo soy y otra diferente es que me odie.  

 

Eso es negativo y hasta enfermizo. Para que me entendáis, hablemos del físico: hay margen de mejora, perder kilos, ponernos más fuertes, arreglarnos, etc. Pero debo aceptarme tal y como soy. 

 

IV. Muy bien, volvamos a la pregunta:  

 

No me gusta cómo soy, ¿qué puedo hacer? 

 

Vamos a ver… 

 

¿Qué dice la Psicología positiva?: “Que te guste cómo eres”. 

 

¿Y la psicología freudiana?: “La culpa, quizás, es de la relación con tus padres”. 

 

¿Qué nos dice la religión?: “¡Cambia!”. 

  ¿Qué nos dice la filosofía ante la afirmación, “no me gusta cómo soy, y no sé qué puedo hacer”?: “Pero… ¿estás seguro de que eres?”. 

  Y ¿qué nos dice la autoayuda y el couching?: “Dentro de ti está la otra parte que sí te va a gustar”. 

 

 V. Pero ¿qué nos dice Jesucristo?:  

 

“Yo te conozco mejor que nadie y a mí tampoco me gusta cómo eres. Sin embargo, te amo y no te cambiaría por nada del mundo… ¿me dejas que te haga mejor?”. 

 

Jesús no te deja solo en ese desafío de ser mejor y de cambiar lo que está mal. Te dice que para eso vino Él: no para los que piensan que están sanos, sino para los que reconocen que son enfermos. Te dice que Él te ayuda a través del poder del Espíritu Santo. 

 

 VI. Lo primero que quiere hacer Jesús es que volvamos a nacer.  

 

¿Has usado alguna vez esa expresión de que “tendría yo que nacer de nuevo para hacer tal o cual cosa”? Dando a entender que no está en ti ser así… Que no va contigo. Que no está en tu naturaleza. Pues eso es exactamente lo que significa creer en Jesús de todo corazón y entregarle tu vida. Es como entrar en las entrañas del amor de Dios y dejar que Él nos haga de nuevo y nos alumbre con una nueva forma de ser a la que llama ‘espíritu’ y que es su imagen restaurada en nosotros. 

 

Por eso dice aquello de que “si alguno está en Cristo, nueva criatura es… todas las cosas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). 

 

VII. No obstante, muchos hemos nacido de nuevo y podemos suscribir el título de este mensaje: “No me gusta cómo soy, ¿qué puedo hacer?”. 

 

De manera que, no nos podemos quedar solo con el primer paso.  

 

Con la ayuda de la expresión “es necesario” vamos a descubrir aquellas cosas que (valga la redundancia) son necesarias para cambiar y ser mejores. 

 

VIII. Pero antes, no hay nada peor que perder la esperanza en cuanto a cambiar en esta vida.  

 

Mientras haya Dios en el cielo; mientras haya aire en los pulmones; mientras el sol siga saliendo y la luna dándole relevo; se puede cambiar. Nunca pierdas esa esperanza de un avance, de una mejora, de una liberación, de un milagro en tu cuerpo, alma, espíritu, finanzas, relaciones, familia… Porque para eso vino el Hijo del Hombre: para deshacer las obras del diablo; para restaurar; para buscar y salvar lo que estaba perdido… 

 

Cambió María Magdalena, cambió Zaqueo, cambió Saulo y también cambió a… 

 

 

 1º No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. 

Juan 3:7. 

 

Solo que, ya hemos dicho que muchos cristianos que ya hemos nacido de nuevo aún nos sentimos inconformes con cómo somos. 

 

 2º Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? 

Lucas 2:49 

 

Literalmente es “¿No sabéis que en lo de mi Padre me es necesario estar?”. Para ser mejores; para cambiar; cuando no nos gusta cómo somos; la receta que nos da Jesús es estar en las cosas de nuestro Padre: la palabra, la búsqueda, el servicio, la casa, los proyectos, la oración, etc. 

 

Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe. 

Juan 3:30 

 

Esto lo dijo Juan. Y lo debemos decir cada uno de nosotros. Los peores, mejores y regulares. A veces, el peor enemigo de lo mejor no es lo malo, sino lo bueno. Juan era un gran profeta; sin embargo, debió menguar para que entrase en escena el mesías, Cristo Jesús. ¿Qué tal si menguamos y damos más lugar al carácter, al amor, al Espíritu de Jesús? Sin duda, que seremos mejores. 

 

4º Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 

Juan 4:24 

 

Otro ‘es necesario’ sería convertirnos en adoradores. Adoradores no es solo cantar a Dios: es entrega total; es obediencia; es tener gratitud; es servicio; es decir no al pecado…  

 

Solo que hacer todo eso por adoración, como un acto de gratitud, como una ofrenda de todo corazón para aquel que nos ha salvado y transformado y Libertado y dado vida eterna. 

 

 5º Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. 

Hebreos 2:1 

 

Por último, volvamos a poner oído a lo que Dios nos habla. Él es Padre. Va por delante. Sabe aconsejarnos y darnos medicina preventiva y curativa. Solo que, a menudo, lo que oímos parece que no lo atendemos. ¡Atención! Seamos diligentes en dar atención a lo que Dios nos enseña y nos habla en su Palabra. Nos podemos deslizar. Cualquiera de nosotros. Cuanto más crecemos, más fuerte puede ser la caída. De manera que, tomemos en serio su palabra y enseñanza. Esta nos hace mejores. 

 

 X. ¿No te gusta cómo eres? Hoy puedes cambiar y mejorar. Te es necesario: 

  1. Nacer otra vez. 
  2. Permanecer en las cosas de Dios. 
  3. Dejar que Jesús crezca y tu ego que mengüe. 
  4. Conviértete en un adorador, en el sentido más profundo del término. 
  5. Presta toda tu atención a la palabra de Dios y sé muy diligente en atesorar su enseñanza. 

 

 

No me gusta cómo soy, ¿qué puedo hacer? 

Parte 2 

I. Lo primero es tener esperanza:  

 

Podemos cambiar. ¡Podemos ser mejores! 

 

Jesús te ama tal y como estás. Aunque desea mejorar lo que eres. En la primera reunión te decía que cambió a Steve McQueen. ¡No hay nada imposible para nuestro Dios! 

 

II. Cambió a… 

 

Cambió a María Magdalena, cambió a Zaqueo, cambió a Saulo y también cambió a… 

 


 

“Yo no puedo cambiar en mis fuerzas”, dirá alguien. Otro dirá: “Yo sí que tengo la fuerza para cambiar”. Pero todos en algún punto necesitamos una ayuda externa para cambiar algo. 

  ¿Mudará el etíope su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros hacer bien, estando habituados a hacer mal? 

Jeremías 13:23 - RV 

 

Nadie puede cambiar el color de su piel, ni puede el leopardo quitarse sus manchas; ¡tampoco ustedes pueden hacer lo bueno, pues sólo saben hacer lo malo! 

Jeremías 13:23 - TLA 

  Hay muchas personas que quieren cambiar, pero no pueden ya que son esclavos y vuelven a sus fallos habituales y malos hábitos. Romanos 7 cuenta esa batalla por ser mejores y dice que es imposible en nuestras fuerzas.  

 

Lo que Pablo descubrió es lo que cada uno de nosotros también debemos descubrir:  

Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne sino conforme al Espíritu. Romanos 8:1. 

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios. Romanos 8:14. 

 

Hay una nueva forma de andar y ser guiados: por el Espíritu de Dios. Él es mi fuerza de cambio. Mi capacidad sobrenatural para vencer al pecado y ser mejor. 

 

IV. TE QUIERO DAR SIETE CONSEJOS PARA CAMBIAR: 

 

1- Voluntad invencible: 

 

Todo cambio parte de la mente o voluntad.  

 

Cambio en la Biblia es metanoia (cambio de mente) que se traduce como arrepentimiento; y metamorfosis (transformación).  

 

Si todo cambio parte de la mente o voluntad, entonces, necesito hacer fuerte mi voluntad. Muchos cargamos la maldición de una voluntad débil; o peor aún, de una voluntad cautiva. Pero podemos tener una voluntad invencible. ¿Cómo? Al dar lugar a la voluntad de Dios  

 

Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. 

Filipenses 2:12-13 

 

 2- Meta y modelo: 

  

Meta: Hacia dónde voy y Modelo: cómo llego. Debes tener un modelo de aquello que quieres ser. Un punto de partida y un punto de llegada. Una meta. 

 

Nuestra meta es agradar a Dios. Y nuestro modelo es Jesús. Constantemente nos preguntamos: ¿Agradará esto a Dios? ¿Cómo lo haría Jesús? 

 

Gipsy Smith en Glasgow 

 

Recuerda el título:  

No me gusta cómo soy,  

¿qué puedo hacer? 

Parte 2 

 

 3- Necesitamos tener una Súper Motivación: 

 

Nuestro cambio no es un sprint, es una maratón. No es una semana o un año. Es toda la vida. Por lo tanto, hemos de tener fuerza, resistencia y perseverancia. Como en una carrera. Estamos hablando de disciplina del más alto nivel. Solo que los deportistas de élite están SÚPER MOTIVADOS. ¿Dónde encontrar esa súper motivación para intentar ser mejores y cambiar aquellas cosas que no nos gustan? 

 

Nuestra hermana Brittni llegó a esta conclusión: ¡Dios no me creó para hacer que la gente adultere y sea inmoral! ¡Dios no me dio el regalo de la vida para ser una Jezabel! Dios me creó para ayudar a los demás; para servir a las personas y serles de bendición e inspiración. ¡Eso es lo que voy a hacer! ¡Puedo cambiar! ¡Puedo dejar esta vida porque Dios está conmigo! ¡Jesús me ama! 

 

¿Para qué te creó? Dios no te creó para que seas un cualquiera; un insoportable; un cero a la izquierda; un vulgar; un simplón; de existencia anodina y miserable. Dios te creó para convertirte en una bendición para los que te rodean y para que tu vida le dé la gloria. ¡Créelo! Cree ese propósito especial que Dios tiene contigo. Y esa será tu SÚPER MOTIVACIÓN. 

 

 4- Rodéate de gente que te apoya en el cambio: 

 

“Eres el promedio de las 5 personas que te rodean”. Es una de las frases más populares de Jim Rohn, empresario estadounidense, autor y orador. 

 

 5- Enfoque: 

  

Enfócate en una cosa para cambiar y luego en otra. O en unas pocas áreas.  

 

Cuando cambies en tu alimentación. O en tu ánimo. O en tu forma de hablar. O en tu temperamento. Ese cambio afectará a otras áreas también. 

 

6- Visión de guerra: 


Celebra cada avance y no te des por vencido ante una derrota. Es una guerra de muchos días y muchas batallas, no una sola batalla. 

 

7- Conócete para cuidarte bien.  

 

Conoce cuáles son tus fortalezas y tus debilidades. Cuál es tu área vulnerable. O bien, cuál es el tiempo más vulnerable. 

 

Así podrás tener cuidado en ese día

Efesios 6:13: “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes”. 

 

Cuidado en esa debilidad. 

 

Romanos 8:26: Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. 

 

2 Corintios 12:9: Y Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad

 

Joel 3:10: diga el débil: Fuerte soy. 

 

Cuidado en esa fortaleza. 

Diga el fuerte: débil soy. 

¿Sabes que, paradójicamente, los grandes hombres de la Biblia fracasaron, no en su debilidad, sino en su fortaleza? ¿Quizás por confiarse? ¿Quizás por estar menos alerta? ¿O por depender menos del Señor? 

1 Corintios 10:12: Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 

 

Recuerda el título:  

No me gusta cómo soy,  

¿qué puedo hacer? 

Parte 2 

 

 V. Fin:  

 

Cuando estés agobiado por cómo eres tú hay una medicina que no falla, refúgiate en Él. 

 

¡Refúgiate en Jesús! Nadie que venga a Jesús con fe será echado fuera. Él te dice: “Ven al refugio de mi amor. Descansa. Y deja que te transforme”. 

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