Soliloquios #41

 

Cómo bendecir a tus hijos: 21 promesas

21 PROMESAS BÍBLICAS PARA BENDECIR A TUS HIJOS 

 

Como parte de mi pastorado me encuentro constantemente con padres desesperados por la condición en la que se hallan sus hijos y la impotencia de poder hacer muy poco o nada a favor de sus tutelados. 

 

Una madre, recién convertida, me decía: “Tengo dos hijas. La de veintiún años está en una relación lesbiana, vive en otra ciudad, siente odio por mí y peor ante mi decisión de seguir a Cristo… Estas vacaciones pasé unos días con ella y comprobé que la relación con su actual pareja no solo está fuera del plan de Dios para ella, sino que es altamente tóxica, por no decir, enfermiza. Aunque intento amar a mi hija, cuanto más me acerco a ella más se aleja de mí. Y la pequeña, de catorce años, idolatra a su hermana mayor y rechaza también mi fe. A pesar de que vive conmigo se niega a acompañarme a la iglesia y estoy muy preocupada por su futuro”.  

 

Vaya panorama. Me gustaría decir que son casos aislados. Sin embargo, cada semana, padres con gran dosis de frustración y confusión nos piden consejoVen cómo sus hijos son enredados por el sistema del mundo, como si de una tela de araña se tratara, y que se distancian en su corazón de sus progenitores y de Dios. 

 

Para esta madre angustiada mi respuesta fue: “Ama a tu hija. Que ella nunca dude de que tiene una madre que la ama. Espérala en la entrada, como el padre de la historia del pródigo esperaba a su hijo, y no dejes de orar por ella. La oración de los padres por los hijos es tan poderosa que parece profecía en muchos ejemplos de la Biblia”.  

 

En cambio, para la de catorce, que sigue bajo su tutela, le recomendé otras acciones, mezcla de amor, persuasión, firmeza y astucia, que no son el tema de este soliloquio. 

 

La autoridad de la paternidad para bendecir  

 

Al estudiar la Palabra de Dios encontramos numerosos ejemplos de padres orando por sus hijos. Lo curioso es que cuando Noé, José, Jacob, Abraham o David oran por sus hijos -o los hijos de sus hijos- lo hacen en categoría de profetas. Es como si le prestaran la boca al Señor para hablar una palabra de bendición sobre su descendencia, con la seguridad de que esta palabra los perseguirá y tendrá consecuencias eternas. 

 

He hecho mío ese modelo al orar por mis hijos. De manera que (y tomando una de las promesas de la lista que he recopilado) si voy a orar en base a Isaías 54:13, que dice, “Todos tus hijos serán enseñados por el Señor, y grande será el bienestar de tus hijos” (es una promesa que me encanta), oraré de la siguiente forma: “Rebeca, Enoc, Rubén, Caleb -hijos míos- todos vosotros seréis enseñados por el Señor y grande será vuestro bienestar. Así lo dice, Isaías cincuenta y cuatro, trece, y hago nuestra esa promesa, en el nombre de Jesús, amén”. 

 

Ni mucho menos, estoy diciendo en este artículo que puedo educar de cualquier forma a mis hijos o darles un mal ejemplo, y que estas promesas bíblicas surtirán el efecto esperado a modo de sortilegio. Todo lo contrario; una vez hecho mi mejor esfuerzo al educarlos y dejar un ejemplo sembrado en sus corazones, oraré con fe, asido de estas promesas que en Cristo Jesús son sí y amén (2 Corintios 1:20). 

 

He visto tantos milagros en respuesta al clamor de padres y abuelos que hoy me atrevo a decir que una de las fuerzas más poderosas sobre la faz de la Tierra son las oraciones, llenas de fe y fervor, de una paternidad, natural o adoptiva. Porque nadie ama como unos padres, nadie intercede con tanta tenacidad y pasión. Si sumado a este hecho comprendemos que las promesas de la Palabra de Dios son como unas cuerdas de amor que lanzamos sobre nuestros vástagos, capaces de destruir los enredos del pecado y atraerlos al Salvador, pondremos en nuestra oración toda la solemnidad de un patriarca que bendecía a sus hijos o de un Moisés bendiciendo a Israel o de Jesús orando por sus discípulos antes de partir o de Pablo confesando sobre sus hijos espirituales cosas como esta: “mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:13). 

 

21 promesas bíblicas para orar por nuestros hijos 

 

Hoy os comparto 21 promesas que podemos usar para bendecir a nuestra descendencia. Cree que eres el mejor profeta para hablar destino y propósito sobre tus hijos. Así, las bendiciones de papá o mamá -o de los abuelos- serán como el Señor mismo poniendo sus manos sobre ellos y bendiciéndolos.  

 

1. Isaías 44:3-5 “Porque derramaré agua sobre la tierra sedienta, y torrentes sobre la tierra seca; derramaré mi Espíritu sobre tu posteridad ,y mi bendición sobre tus descendientes. Ellos brotarán entre la hierba como sauces junto a corrientes de agua. Este dirá: Yo soy del Señor”, otro invocará el nombre de Jacob, y otro escribirá en su mano: “Del Señor soy” y se llamará con el nombre de Israel. 
 

2. Deuteronomio 30:6 Además, el Señor tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas. 
 

3. Salmo 102:28 “Los hijos de tus siervos habitarán seguros, y su descendencia será establecida delante de ti”.  
 
4. Joel 2:28 “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones”. 

 

5. Isaías 59:21 “Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre”.  

 

6. Isaías 61:9 “Y la descendencia de ellos será conocida entre las naciones, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los que los vieren, reconocerán que son linaje bendito de Jehová”.  

 

7. Salmos 45:16 En lugar de tus padres estarán tus hijos; los harás príncipes en toda la tierra. 

 

8. Jeremías 1:5 Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras te santifiqué”.  

 

9. 1 Tesalonicenses 5:5 Porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la noche ni de las tinieblas. 

 

10. Salmos 128:3-4 Tu mujer será como fecunda vid en el interior de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre que teme al Señor. 

 

11. Salmos 144:12 Sean nuestros hijos en su juventud como plantíos florecientes, y nuestras hijas como columnas de esquinas labradas como las de un palacio. 

 

12. Isaías 40:10-11 He aquí, el Señor Dios vendrá con poder, y su brazo gobernará por El. He aquí, con El está su galardón, y delante de El su recompensa. Como pastor apacentará su rebaño, en su brazo recogerá los corderos, y en su seno los llevará; guiará con cuidado a las recién paridas. 

 

13. Salmos 127:3-5 He aquí, don del Señor son los hijos; y recompensa es el fruto del vientre. Como flechas en la mano del guerrero, a sí son los hijos tenidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba; no será avergonzado cuando hable con sus enemigos en la puerta. 

 

14. Salmo 115:14 Aumentará El Señor bendición sobre vosotros; sobre vosotros y sobre vuestros hijos. 

 

15. Isaías 49:25 Ciertamente así dice el Señor: Aun los cautivos del poderoso serán recobrados, y rescatada será la presa del tirano; con el que contienda contigo yo contenderé, y salvaré a tus hijos. 

 

16. Isaías 54:13 Todos tus hijos serán enseñados por el Señor, y grande será el bienestar de tus hijos. 

 

17. Salmos 45:16 En lugar de tus padres estarán tus hijos; los harás príncipes en toda la tierra. 

 

18. Isaías 60:22 El más pequeño llegará a ser un millar, y el más insignificante una nación poderosa. Yo, el Señor, a su tiempo lo apresuraré. 

 

19. Salmos 37:25 Yo fui joven, y ya soy viejo, y no he visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan. 

 

20. Jeremías 29:11-14 “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros” —declara el Señor— “planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza. “Me invocaréis, y vendréis a rogarme, y yo os escucharé. “Me buscaréis y me encontraréis, cuando me busquéis de todo corazón. “Me dejaré hallar de vosotros” —declara el Señor— “y restauraré vuestro bienestar” ... 

 

21. Lucas 1:80, 2:40 y 51 “Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu… y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él... y estaba sujeto a ellos.  

 

Os dejo un enlace apodcast en el que oro por mis hijos usando estos versículos. Por si te inspira o anima a cómo bendecir a tu descendencia: https://www.ivoox.com/podcast-promesas-para-hijos_sq_f1741752_1.html 

 

 

 

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