Las diez promesas más grandes de la Biblia

Las diez promesas más grandes de la Biblia


Las diez promesas más grandes de la Biblia

 

1. LAS PROMESAS DE DIOS SON CAPACES DE SOSTENERNOS EN LOS PROCESOS DE LA VIDA: 


Abraham esperó un hijo por una promesa

Romanos 4:20

Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,

- Abraham sacrificó a Isaac en su corazón aferrado a la promesa.

Hebreos 11:17

Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito,

 

- Israel cruzó un desierto por una promesa.

- Caleb anduvo en medio de Israel por una promesa.

 

- Simón creyó en la promesa de que vería al Salvador.

Lucas 2:25-30

25 Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. 26 Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.

28 él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:

29 Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz,

Conforme a tu palabra;

30 Porque han visto mis ojos tu salvación,

 

- Los 120 se quedaron esperando la promesa:

Lucas 24:49

He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

 

2. UNA PROMESA DE DIOS ES COMO UN CHEQUE: 

Lo podemos cobrar en algún momento. 

 

Hebreos 6:12

a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.

 

 

LO MÁS IMPORTANTE NO ES LA PROMESA, SINO EL DIOS DE LA PROMESA:

Otros murieron en fe sin haber recibido la promesa:

 

Hebreos 11:9

Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa;

 

Todos estos murieron en fe, sin haber recibido las promesas , pero habiéndolas visto y aceptado con gusto desde lejos , confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra . Porque los que dicen tales cosas, claramente dan a entender que buscan una patria propia. Y si en verdad hubieran estado pensando en aquella patria de donde salieron, habrían tenido oportunidad de volver. Pero en realidad, anhelan una patria mejor, es decir, celestial. Por lo cual, Dios no se avergüenza de ser llamado Dios de ellos , pues les ha preparado una ciudad .

Hebreos 11:13-16

 

Y todos estos, habiendo obtenido aprobación por su fe, no recibieron la promesa , porque Dios había provisto algo mejor para nosotros, a fin de que ellos no fueran hechos perfectos sin nosotros .

Hebreos 11:39-40

 

Promesa general: tantas como sea sus promesas en Cristo son sí y amén por medio de él.     

 

2 Corintios 1:19-21

19 Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en él; 20 porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios. 21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios,

 

Promesa uno: Promesa de su presencia y amistad.

 

Mateo 28:20

enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

 

Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes , ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 8:38-39

 

Promesa dos:         

Romanos 8:28.

8 Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.

 

 

Promesa tres: Promesa de gracia en la debilidad.

2 Corintios 12:9-10 Y Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi[b] poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. 10 Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

 

Promesa cuatro: Promesa de victoria

Romanos 8:35-37 

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Tal como está escrito: Por causa tuya somos puestos a muerte todo el día; somos considerados como ovejas para el matadero. 37 Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

 

Promesa cinco: Promesa de ayuda y fortaleza.     

Isaías 41:10, 13 y 14:

No temas, porque yo estoy contigo;

no te desalientes, porque yo soy tu Dios.

Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré,

sí, te sostendré con la diestra de mi justicia.

Porque yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu diestra,

que te dice: «No temas, yo te ayudaré».

14 No temas, gusano de Jacob, vosotros hombres de Israel;

yo te ayudaré —declara el Señor— y tu Redentor es el Santo de Israel.

 

 

Promesa seis: Promesas de provisión.

Filipenses 4:19: Y mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

 

Salmo 23:1: El Señor es mi pastor,

nada me faltará.    

 

Mateo 6:31-34: Por tanto, no os preocupéis, diciendo: «¿Qué comeremos?» o «¿qué beberemos?» o «¿con qué nos vestiremos?». 32 Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. 33 Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas. 

 

Promesa siete: Promesas de protección.

28 y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. 

Juan 10:28. 

 

Salmo 121: 3-5: No permitirá que tu pie resbale;

no se adormecerá el que te guarda.

4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá

el que guarda a Israel.

5 El Señor es tu guardador;

el Señor es tu sombra a tu mano derecha.

 

Promesa ocho: Promesa de su venida y de una nueva morada.

Juan 14:2

En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros.

 

2 Pedro 3:4, 8-10, 13-14.

y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen, así como desde el principio de la creación.

8 Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

14 Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.

 

Promesa nueve: Promesa de vida eterna (nos pastoreará y reinaremos con Él).

Apocalipsis 7:16-17

16 Ya no tendrán hambre ni sed, ni el sol los abatirá, ni calor alguno, 17 pues el Cordero en medio del trono los pastoreará y los guiará a manantiales de aguas de vida, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.

 

Apocalipsis 22:4-6

4 Ellos verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. 5 Y ya no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y reinarán por los siglos de los siglos.

 

Promesa diez:  Promesa de conocer plenamente a Cristo.

1 Corintios 13:12

Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

Apocalipsis 22:4-6

4 Ellos verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. 5 Y ya no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y reinarán por los siglos de los siglos.

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