Quejido de profeta
Al comienzo de Europa se encuentra España.
Cubierta de manto gris leopardo
y, como dijo el profeta,
no puede cambiar sus manchas.
Tierra abotargada: te estrujan, te mienten,
te roban y desprecian,
mas no respondes nada.
¿Qué droga o qué espíritu anestesió tu conciencia?
Por favor, a tu sano juicio regresa.
Montada en una máquina del tiempo
has viajado demasiado a tus heridas viejas.
Pero no es la guerra fratricida o las bombas de ETA
las que de nube oscura
tus montes y tus vegas ensombrecen.
No es mirando atrás, sino hacia adentro…
Es en el corazón de mi pueblo
donde está la violencia y miseria.
Tus médicos no sanan aquello que no ven,
lo que niegan.
Que te desangras con tus fiestas,
vacías de luz y fundamento.
Que tus jóvenes se marchan al país de la locura,
de la duda y la incultura,
y hacerlos volver es vaciar océanos.
Deja de perseguir la quimera de arsénico inyectada.
¿Acaso no ves que la libertad es tu riqueza?
¿Y la verdad tu fortaleza?
¿Y que la paz te espera para devolverte el sueño?
Al comienzo de Europa,
sobrevolando el Atlántico,
yace España,
no quiera Dios que la engulla el pan y el circo.
Por tus hijos, por tus nietos,
por un futuro que nos devuelva esperanza,
¡levántate, toma tu lecho y anda!

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