El llamado y la formación

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El llamado de Jesús a sus discípulos

 

13 Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. 14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, 15 y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: 16 a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; 17 a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; 18 a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, 19 y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa. 

Marcos 3:13-19.



En este momento Jesús comienza el discipulado con sus doce. Tenía muchos discípulos; le seguían muchos discípulos. En algunos manuscritos dice 72, en otros 70. Pero de ese núcleo más cercano, después de estar en ayuno y oración, escogió a doce, a los que llamó apóstoles: significa enviados, misioneros enviados con un mensaje o embajadores, los apóstoles del Cordero.


El llamado de Jesús a sus discípulos

 

13 Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. 14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, 15 y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: 16 a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; 17 a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; 18 a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, 19 y Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa. 

Marcos 3:13-19.


EL LLAMADO Y LA FORMACIÓN
Escuderos Global Nuevo #2


INTRODUCCIÓN

Hoy no vengo a daros una clase; vengo a hablaros de vida, de llamado, de formación y de perseverancia.

El llamado no comienza con una tarea, sino con un encuentro.
Y la formación no es un estudio académico… es convivir con Jesús.

Jesús no llama a obreros; Jesús llama a hijos.
Y de hijos… hace servidores.

PARTE I – EL LLAMADO: RELACIÓN ANTES QUE MISIÓN

1. Jesús llama para estar con Él

“Y subió al monte y llamó a los que él quiso… para que estuviesen con Él y para enviarlos a predicar.” (Mc 3:13–15)

Antes de enviarlos, los llamó a la mesa, al camino, a la casa.
El discipulado bíblico era convivencia cotidiana; no eran conferencias, era familia.

Principio:
Sin relación no hay formación; sin formación no hay impartición. 

Y permitidme ser honesto:
Yo solo puedo impartir lo que he vivido con Jesús. Nada más.

EL LLAMADO DE SAULO
Hechos 22:14 Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. 15 Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que ha visto y oído.

Testimonio personal

“Muchas veces el Señor me ha recordado:
‘No enseñes información; enseña lo que has vivido conmigo’.

 

2. El Reino es Jesús mismo

Jesús envió a predicar el Reino (Lc 9:1–2)…
En la transfiguración mostró qué es el Reino:

La gloria del Hijo (Lc 9:27–36).

El Reino no es un concepto;
El Reino es Cristo revelado.

Testimonio íntimo

Un día el Señor me dijo:
“Si enseñas a mi pueblo a amarme, Yo los seguiré trayendo a que te escuchen.”

Mi misión no es impresionar… es enamorar a la Iglesia de Jesús.

3. Jesús trabaja con gente como nosotros

La Biblia muestra un equipo absolutamente imperfecto:

  • Pedro: impulsivo.
  • Juan y Jacobo: temperamentales.
  • Mateo: colaboracionista de Roma.
  • Simón Zelotes: anti-romano.
  • Judas: traidor.
  • Tomás: incrédulo.
  • Natanael: prejuicioso.

Nadie habría elegido ese equipo… excepto Jesús.

Eso nos consuela. Si Jesús pudo con ellos… puede con nosotros.
Él no escoge por capacidad sino por disponibilidad.

4. Ejemplos bíblicos de llamado… y procesos prolongados

Porque Dios nunca envía sin formar primero.

• Moisés

Llamado a los 40… usado a los 80.
Un desierto de 40 años para quebrar el carácter (Éx 3–4).

• José

Soñó a los 17… gobernó a los 30.
Formado en fosos, esclavitud y prisiones.

• David

Ungido como rey… pero años huyendo por cuevas (1 Sam 16–24).
La unción vino rápido; la formación tomó tiempo.

• Pablo

Llamado dramáticamente en Damasco…
pero pasó tres años en Arabia antes de comenzar su ministerio (Gál 1:17–18).

• Elías – Eliseo

Eliseo recibió el manto… pero sirvió años “derramando agua” antes de operar milagros (2 Rey 3:11).

• Felipe

Ungido para milagros… pero enviado primero a un desierto para ministrar a un solo etíope (Hch 8).

Principio eterno:
El llamado es instantáneo; la formación es un proceso.


PARTE II – LA FORMACIÓN: EL FUEGO QUE SOSTIENE EL LLAMADO

5. Dios escoge, pero no fuerza

(Judas como ejemplo)

“El que come conmigo pan, levantó contra mí su calcañar.” (Jn 13:18)

Dios no fabrica traidores.
Dios honra al hombre con oportunidad, pero el corazón decide.

Anécdota pastoral

Un pastor caído me dijo:
“Si Dios sabía que iba a fallar… ¿por qué me escogió?”
Y el Espíritu le habló:
“Te escogí a pesar de, no por... Te di la honra y la oportunidad.”

Todos podemos ser fieles…
Todos podemos ser Judas.
Por eso debemos vigilar el corazón.

6. El llamado es radical

Jesús no maquilló el discipulado:

  • “No tengo dónde recostar la cabeza.” (Lc 9:58)
  • “Deja que los muertos entierren a sus muertos.” (Lc 9:60)
  • “El que mira atrás no es apto para el Reino.” (Lc 9:62)

El llamado rompe confort, rompe tradiciones, rompe planes.

Testimonio personal

“Salir de España fue duro… volver fue más duro aún.

El llamado te quiebra… pero también te guía.”

7. Los enemigos del llamado

a) La incredulidad

“Mirad, no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad…” . (Heb 3:12)

b) La amargura

“Mirad… que no brote raíz de amargura…” (Heb 12:15–17)

La amargura distorsiona la visión espiritual.
La gente deja de honrar… deja de recibir.

Anécdota real 

He visto personas que nos honraban, nos amaban…
y un día dejaron de ver la investidura. Solo veían “al hombre”.

Cuando pierdes la honra, pierdes la impartición. 

Solo aquello que honras te puede bendecir.

c) El pecado y la profanidad – el síndrome de Esaú

Vender el llamado por lentejas: confort, dinero, placer.

Quien valora más el confort que el llamado… pierde su lugar.


PARTE III – LAS EXIGENCIAS DE LA FORMACIÓN PASTORAL

1. Palabras duras

Jesús formó a los 12 con confrontación:

  • “¿Por qué dudaste?”
  • “¡Quítate de delante de mí, Satanás!”
  • “¿También vosotros queréis iros?”

2. La cruz: dejarlo todo

“El que no toma su cruz… no es digno de mí.” (Mt 10:38)

Renuncias reales, no simbólicas.

3. Procesos que no entendemos

“Ahora no lo entiendes… después lo entenderás.” (Jn 13:7)

Dios capacita con procesos, no solo con enseñanza.

4. Agotamiento santo

Los discípulos buscaban descanso… y la multitud seguía llegando (Mc 6:30–34).

5. Persecución

“Si a mí me persiguieron, también a vosotros os perseguirán.” (Jn 15:20)

No es accidente; es parte del paquete del Reino.

6. Convivencia con personas difíciles

Los discípulos discutían por quién era el mayor… ¡hasta en la Última Cena!
Porque Dios pule hierro con hierro (Prov 27:17).

Testimonio personal

“Dios nos pone a servir con personas con quienes no encajaríamos…
y ahí crecemos de verdad.”

7. Perseverar en la casa

El discipulado empezó en una casa (Capernaúm)
y terminó en otra casa (Aposento Alto).
Los formados fueron los que permanecieron. 


PARTE IV – TERMINAR BIEN LA CARRERA

8. Pablo: el modelo del final fiel

“No estimo mi vida preciosa… con tal de terminar mi carrera con gozo.” (Hch 20:24)

No solo empezó bien… terminó bien.

9. Ejemplos bíblicos de finales trágicos o gloriosos

• Demas

Comenzó sirviendo… terminó amando el mundo (2 Tim 4:10).

• Onésimo

Comenzó huyendo… terminó siendo útil (Filemón 11).

• Giezi

Perdió su herencia por codicia y mentira (2 Rey 5). 

• Eliseo 

Junto a su maestro hasta el fin.

• El joven profeta

Murió por desobedecer una palabra (1 Rey 13).

El llamado te vivifica… o te aplasta.
Si lo obedeces, te hace un león;
si no lo obedeces… ese mismo león te come. 

10. La claridad del llamado te sostiene

Necesitas un momento, una palabra, un encuentro...
Cuando lleguen las tormentas, esa palabra será tu ancla.

Si no lo tienes, pídeselo:

“Habla, Señor, que tu siervo oye.” (1 Sam 3:10)

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