Fosos y fuentes (capacitación liderazgo)

Fosos y fuentes
Aquí tenéis esta capacitación tanto en vídeo, como en audio y por escrito. Es un material muy bueno para la formación de líderes. Espero que te sea de bendición.

FOSOS Y FUENTES 1

Vídeo

Audio


FOSOS Y FUENTES 2

Vídeo:

Audio:

ENSEÑANZA POR ESCRITO:

Fosos y fuentes (1) 

 

Vamos a tocar muchos temas importantes para el liderazgo; va a ser una capacitación intensivapero, sobre todo, hablaremos sobre cómo en la vida hay fosos y fuentes y que eso tiene mucho que ver con el liderar. 

 

Empecemos hablando de los fosos. También llamados pozos, cisternas u hoyos. Con todos esos términos la Biblia llama a los fosos 

 

El Salmo 103 verso 4, dice que el Señor es el que rescata del hoyo tu vida. 

 

Los fosos de la vida van a ser inevitables, son parte del proceso y son imprescindibles para conocer al Señor, porque cuando Él te rescata de un agujero oscuro, estrecho, como una cárcel, donde has estado durante largo tiempo, descubres su poder y lo conoces mejor y le dices a tu almano olvides al Dios que rescata del hoyo tu vida.  

 

Todos los hombres y mujeres de Dioscomo parte de su proceso, pasaron por hoyosllamados en la Biblia fosos y cisternas. Veamos algunos ejemplos. 

 

DavidSalmo 40: 1 al 3. Eres el que me ha librado del hoyo de la desesperación, del lodo cenagoso. 

 

Jeremías dice cavaron hoyo a mi alma. Me quisieron hundir”. Es Jeremías 18: 20 y 22. 

 

Jeremías 386 al 13: vemos la cisterna con cieno en la que echaron al profeta, a modo de cárcel. Jeremías hubiese muerto sino intercede por el el eunuco Ebed-Meleq. 

 

En Lamentaciones 3:53 vemos cuán húmedo y oscuro era el lugar. 

 

Invoque tu nombre desde la cárcel profunda”. Lamentaciones 355 al 58. 

 

Igual que Pablo y Silas en FiliposJeremías estuvo en una cárcel profunda debido al rechazo y a la persecución por servir al Señor. Servir al Señor trae consigo oposición y pruebas, rechazo y persecución de una manera u otra, pero vamos a ver cómo de los fosos se saca siempre algo, como un tesoro. Puede ser una nueva alabanza, una experiencia con ángeles, un encuentro con Jesús, un nuevo nivel de fe y oración una promoción a otro nivel de madurez. Tal vez, ver el poder de Dios como lo vio Daniel en el foso de los leonesesto es Daniel capítulo 6. 

 

José también estuvo en un foso; el foso de la traición. Génesis 37 del 20 al 29. 

 

De aquí extraemos el principio de que para liderar hay que sanar. 

 

Si José no sana de esta traición jamás hubiera podido ser usado por Dios. 

 

De igual forma, si David no sana del recelo del resto de sus hermanos y de la poca fe que en él tenía su padre no hubiese sido un hombre de Dios; más bien hubiese sido un hombre problemático. 

 

SEster no sana de ser una joven cautiva en tierra extraña; una inmigrante, huérfana; en fin, si Ester no sana de su historia tan dura no hubiese llegado a ser reina. 

 

Daniel fue otro inmigrante con una infancia y juventud muy dura. A Jeremías Dios lo llama siendo joven. Su llamado de profeta lo coloca en contra de todos. Tiene que batallar con el temor. Le llaman el profeta llorón. Jeremías también tuvo que sanar para poder servir. 

 

¿Qué decir de Jesús? Él tuvo un carácter saludable y no cayó en traumas y ofensas por ser inmigrante en Egipto, o por que lo quisieran matar de niño o por que tuviese que soportar el que lo llamaran “hijo de fornicación”. Pudo ser nuestro líder y salvador porque era un hombre sano en carácter y en autoestima. 

 

Los problemas con ‘el niño’ que llevamos dentro: 

 

Todos tenemos un problema con el niño que está dentro de nosotros. Algunos cargamos a un niño herido o un joven heridoque necesita sanidad. Quizás por traumas, desamor, palabras hirientes, severidad excesiva, etcétera. Algunos seguimos con el corazón en el foso de la traición. 

 

¿Cómo sanar? Jesús, el Buen Samaritano, te debe sacar de allí, del foso de la desesperación. Él no te da un colchón y una televisión para hacer tu cárcel más llevadera. Jesús te saca. 

 

Ahora bien, no sales si no perdonas. 

 

Job solo fue restaurado al doble después de perdonar a sus amigos. Oró por ellos, aunque ya había hecho las paces con el Señor, no fue restaurado hasta después de que oró por sus amigos. 

 

Y es que, las cadenas que mantienen a muchos en el foso son la falta de perdón; y Jesús no tiene la llave, la tienes tú, la tenemos cada uno de nosotros. 

 

Todo esto debes entenderlo para ayudar a otros. 

 

Jesús sana nuestra autoestima, nuestra identidadEn definitiva, sana al niño o joven que sigue en el foso. 

 

Más problemas con el niño o con el joven: el niño acomplejado. 

 

Ese niño, de mayor, quiere encajar, quiere ser aceptado y que otros le den el valor que él mismo no se da. 

 

Recuerda: Si no sanas no puedes liderar. 

 

Debes hacer un esfuerzo, con la ayuda del Señor, de conocerte. Debemos mirarnos dentro, comprender lo que nos pasa, por qué somos como somos, por qué seguimos en el pozo de la desesperación, en el lodo cenagoso, por qué seguimos en el pozo del rechazo o la traición y no avanzamos. 

 

En mi caso luché con un pensamiento tendente a la depresión. Y un sentimiento de culpabilidad. Buscaba valor en la aceptación de los demás porque había una mentira instalada en mi cabeza: que no sería capaz de hacer feliz a otros. Debía enfrentar todo eso para sanar y que Dios me pudiera usar. 

 

Más problemas con el niño: en este caso, el niño malcriado. 

 

Es el niño dictador; el niño mimado, que no recibió un azote a tiempo o un no firme. Entonces, hoy en día, es una persona que tiene problemas, porque puede llegar a ser controlador absorbente. Quizás querrá salirse con la suyano aceptará un no; tendrá problemas con la autoridad; manipulará; será muy frágil a la hora de que las cosas le salgan mal, o no encajará un despido o un fracaso; se vendrá abajo porque su nivel de resistencia es mínimo; tenderá a culpar a los demás; ellos son la víctima… 

 

De manera que, si ese niño consentido, egoísta y egocéntrico, llega a estar en autoridad es muy tóxico. También será problemático en el matrimonio o en sus amistades o en la crianza de sus hijos.  

 

Hay dos cosas que te quiero decir en cuanto a este niño dictador: 

 

1º Petróleo. 

 

Petróleo es lo muerto y descompuesto de antes del diluvio. Pero hoy es una gran fuente de energía. 

 

Mi petróleo personal es la muerte y el quebrantamiento de todo lo pecaminoso de antes de conocer a Cristo. 

 

Primero porque me hace decir ya no yo, Cristo en mí”, Gálatas 2:20. 

 

También, porque me hace estar humilde y alabar al Señor por su gracia para conmigo. 

 

El pequeño dictador, el malcriado, el niño o la niña ególatra y consentidos, hoy deben ser tu petróleo. Si está bien muerto, desecho quebrantado, entonces, hay lugar para la formación del nuevo yo, que es Cristo en nosotrosY eso se convierte en un petróleo para nuestra vida. Oro negro. 

 

Lo segundo que quiero decir es: Evalor del NO. 

 

Muchos podemos tener problemas con el no, porque nos hemos acostumbrado desde pequeños a salirnos con la nuestra. Pero el no de Dios (que no nos lo impone, sino que espera que lo recibamos como beneficio y protección), el no de Dios es su gobierno, representa su autoridad. 

 

Estudiemos algunos ‘Noes’ de Dios: 

 

-Lucas escribió en Hechos 166 y 7: “El Espíritu nos prohibió”, y también el espíritu no nos lo permitió. Vemos cómo el Señor le dijo ‘no’ a Pablo y su compañía en algo bueno. No para algo negativo. Sino para ir a Bitinia y a Asia a predicar. 

 

-El no del Edén era disfruta de todo, pero este no representa el límite de tu autoridad. 

 

-El no de los diezmos: alguien que no diezma no debe liderar, porque no ha dejado que Dios gobierne toda su vida. ¿Por qué el 10%? El 10 es el número de la prueba; el 10 representa prueba. En los diezmos Dios se deja probar y él también nos prueba nosotros. Si no aceptamos el No de Dios’ en cuanto al no tocar los diezmos eso significa que no está aún el gobierno de Dios en nuestra economía. 

 

-El no al formar una familia: significa que no sea un yugo desigual. Se puede dar el caso de que ganes para Cristo a alguien interesado en nosotros, pero cerciórate de que realmente lleva como tú el yugo de Cristo. 

 

-El no en lo sexual. No a la sodomía: no con personas del mismo sexo. No al sexo anal. Hay muchos síes, pero esos no prueban el gobierno de Dios en nuestra sexualidad, ya que no somos animales. No somos esclavos de nuestros instintos o pasiones. 

 

Cada vez tenemos una sociedad más infantil que tiene problemas con el no, porque hay un pequeño dictador, un niño malcriado en muchos de nosotros, que quiere salirse con la suya. 

 

-Pues bien, hemos de llegar a ese nivel de relación íntima con el Espíritu Santo en el que podemos oír su no incluso para algo bueno y entender que es porque Dios tiene algo mejor. Como Pablo en Hechos 16: 6 y 7. No era el tiempo de Asia ni de Bitiniaera el tiempo de Macedonia. 

 

El abrazar el gobierno de Dios te saca del foso. José tuvo que entender la soberanía de Dios. Daniel se mantuvo bajo el gobierno de Dios y el Señor lsacó del foso de los leones. 

 

El no de Dios representa su gobierno.  

 

El último foso del que te quiero hablar es el de la cobardía y el temor. 

 

En Samuel 13, verso 6, vemos que se escondieron en fosos y en cisternas por temor. Frente a este foso tenemos a uno de los valientes de David, que bajó a un foso en el que había caído un león en tiempo de nieve. Probablemente bajó para salvar a algún compañero suyo o alguna persona (Samuel 23:20). 

 

Dice en Hebreos 11 que “por la fe taparon bocas de leones”. Hoy en día hay gente a la que rescatar de las fauces del león y necesitamos valentía y estar dispuestos a arriesgar nuestro bienestar. 

 

Pero es imposible que yo saque a otros del foso si aún estoy en el foso. 


Fosos y fuentes (2) 

 

Este mensaje se titula Fosos y fuentes’. Esta es la segunda parte. Y para empezar a hablar de las fuentes, debemos ir a la historia de una mujer que estaba en un foso. Me refiero a la samaritana de Juan capítulo 4, versículos 4 al 42. Ella estaba en el foso de la religiosidad y también en el hoyo de amores imperfectos.  

 

1. Todo lo que queremos hacer una fuente, sin serlo, acaba convertido en un foso.  

 

Esta mujer buscaba amor perfecto en hombres imperfectos. Buscaba su fuente en lo que era una cisterna rota, que no retiene el agua. 

 

Porque dos males ha hecho mi pueblo: 
me han abandonado a mí, 
fuente de aguas vivas, 
y han cavado para sí cisternas, 
cisternas agrietadas que no retienen el agua.  

Jeremías 2:13. 

 

En Murcia entendemos perfectamente la diferencia entre una fuente de aguas vivas y una cisterna. Las cisternas de los judíos equivalían a las balsas y embalses de riego que tenemos en Murcia. Los judíos cavaban en la roca una piscina o balsa con la que guardaban agua de lluvia para soportar una sequía. 

 

No es lo mismo tener agua de un río -en Murcia está reclamándose un trasvase- que tener agua en balsas, donde el agua se evapora y se puede echar a perder. Solo sirve para regar. ¿Cómo comparar ese agua de cisterna con un manantial de agua viva? Peor aún si la cisterna estaba agrietada y perdía el agua. Al final se convierte en un foso vacío, ideal para animales o para encarcelar, como se encarceló a Jeremías en una cisterna vacía. Recordemos el principio: Todo lo que queremos hacer una fuente, sin serlo, acaba convertido en un foso.  

 

La samaritana tenía cisternas rotas en las que solo quedaba fango y oscuridad, pero Jesús se le revela como la fuente de agua viva. 

 

En Juan capítulo 4, versículo 6, la palabra es pegé’, que se traduce como pozopero es, también, la palabra que se usa para fuente o manantial. Por eso, en aquel lugar estratégico, Jesús se le revela como la fuente de agua viva (Juan 4, verso 10 y versos 13 y 14). Y este es el punto: Jesús no sólo te da agua viva, Jesús es la fuente de agua viva. Así se revela en Apocalipsis 21:6: Yo le daré de la fuente del agua de la vida, dice Jesús. En Hebreos 5:9 leemos que Jesús vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen. En Juan 737 al 39, Jesús dijo: “El que cree en mí, de lo más profundo de su ser, brotarán ríos de agua viva. La palabra en griego para brotarán, es rheó’: correrán, fluirán, circularán. Entonces, el que cree en Jesús tiene un fluir en su interior de agua viva. La palabra agua viva es zaó’: agua que fluye desde un manantial, agua que burbujea, que corre. Término opuesto al agua de cisternas o estanques. Es el agua de fuentes y manantiales. Jesús decía esto del Espíritu que los que habían creído en él habían de recibir” (Juan 7:39)Agua viva es agua corriente. Agua que corre, que fluye.  

 

En Apocalipsis 7, verso 9 y versos 14 al 17, dice que Jesús nos guiará a manantiales de agua de vida, porque Él será el que nos pastorea. Y allí la palabra manantiales es pegé (fuentes), igual que en Juan 4:14. Y la palabra que se usa en guiará a manantiales de agua de vida para “guiará” eel término hodégeó’, que significa guiar, enseñar, mostrar o dirigir. Es la misma palabra que se usa al hablar de que si un ciego guía a otro ciego, ambos caen al hoyo (Mateo 15:14)Jesús no nos guía a fosos, nos guía a fuentes de agua viva. También se usa en Juan 16, 13 y 14 para hablar de cómo el Espíritu nos guía a la verdad y toma lo de Cristo y nos lo da. Por último, la vemos en Hechos 8:31, cuando el eunuco le dice a Felipe, “¿Cómo voy a entender la palabra si no hay nadie que me guíe?”. Y allí, Felipe, junto al agua, lo guía a conocer a Cristo y al arrepentimiento, de manera que el eunuco se bautizó. El liderazgo saludable guía a fuentes de agua, es decir, así como el Espíritu guía a Jesús, nosotros guiamos a la gente a conocer al Espíritu y a conocer a Cristo, a depender de Cristo.  

 

Si guiamos a las personas hacia nosotros mismos nos convertimos en guías ciegos, que guían a otros ciegos y ambos caerán en el hoyo.  

 

El mundo es un terrible desierto espiritual, y Jesús tenía para dar agua viva; pero su ministerio no era regar la Tierra con cubos de agua o regalar a los hombres cubos de agua y que la gente los guardara en cisternas religiosas. En cambio, Jesús vino para saciar nuestra sed de dos formas: 

  1. Él nos abre el camino al trono. En el trono hay un río que sale del santuario (del trono), Ezequiel 37.  

  1. Él pone dentro de nosotros, cuando creemos en él, al Espíritu Santo. El Espíritu Santo se convierte en la tubería que nos acerca el agua del trono. De la fuente fluye el agua hasta nuestra vida. El Espíritu toma de lo que es de Cristo y nos lo da para que bebamos. Nos guía a la verdad, nos lleva a la fuente del agua.  

 

¿Qué sucede cuando tienes la fuente en ti? Debes tener cuidado para no convertirte en una falsa fuente y por lo tanto en un foso.  

 

CUENTO: 

EL CUBERO (KIYOSAKI) 

 

Había una vez un pequeño pueblo con un gran problema, sus habitantes no disponían de agua a menos que lloviera. Cansados de esta situación los ancianos de la aldea decidieron contratar a algún profesional para que se encargara de suministrar agua al pueblo de manera diaria. Poco después, dos personas se ofrecieron para resolver dicho problema y ambas fueron seleccionadas. 

 

Los ancianos consideraron que un poco de competencia mantendría los precios bajos y garantizaría un continuado suministro de agua. 

 

Las dos personas contratadas resultaron tener diferentes métodos. El primero se presentó a sí mismo como Cubero y como un empleado muy trabajado. Nada más firmar el contrato se fue caminando hasta el lago situado a un kilómetro del pueblo; rato después regresó con dos cubos de acero llenos de agua, uno en cada mano y los vació en el tanque de la aldea que utilizaban para almacenar el agua captada por la lluvia. 

 

Así fue como el Cubero empezó a ganar dinero cada día: se levantaba de madrugada y se pasaba 8 horas cargando los dos cubos del lago a la aldea y de ahí iba nuevamente al lago. 

 

A pesar de la dureza de su labor, durante las primeras semanas, el Cubero solía estar de muy buen humor. Pero poco a poco su estado de ánimo fue cambiando, principalmente porque su actividad era monótona y aburrida y cada vez se sentía más cansado. Aún así siguió transportando cubos de un lado para el otro, pues si no trabajaba el pueblo se quedaba sin agua y él sin cobrar. 

 

Pero el segundo profesional se presentó a sí mismo como constructor de tuberías y se describió como un emprendedor con ideas creativas e innovadoras. Entonces, tras firmar el contrato desaparecido de la aldea durante seis meses, tiempo que dedicó a montar una empresa, definir un plan de negocio y formar a un equipo de trabajadores. 

 

Una vez tuvo todo previsto regresó al pueblo. Lideró con pasión el proceso de construcción de un sistema de tuberías de acero inoxidable conectando el pueblo con el lago. Y durante la ceremonia de inauguración el constructor de tuberías anuncio que su sistema suministraría agua a la aldea 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año. 

 

Por el contrario, el Cubero solo podía proporcionarles agua en días laborales, las 8 horas que duraba su jornada laboral; el resto del tiempo lo empleaba en descansar.  

 

Sucedió, para sorpresa de todos, que el constructor de tuberías también cobraría menos que el Cubero por suministrarles un agua más limpia más saludable y en definitiva de mayor calidad. 

 

Los ancianos lo tuvieron Claro: los servicios del Cubero ya no eran necesarios.  Y mientras el emprendedor, visitaba la aldea de vez en cuando para reunirse con los ancianos y atender cualquier incidente que pudiera surgir con su sistema de tuberías. 

 

Finalmente, al comprobar el elevado grado de satisfacción de sus clientes, el constructor de tuberías decidió emplear el resto del tiempo para ofrecer sus servicios a otros pueblos de la zona, que tampoco contaban con un suministro de agua permanente. En solo unos meses vendió su sistema de agua de alta calidad a más de 50 aldeas. Y llegó un día en que cada vez ganaba más dinero, apenas trabajando. 

 

En cambio, por su parte, el Cubero terminó encontrando un pueblo al que suministraba agua con sus dos cubos. Y trabajó muy duro el resto de su vida sin llegar a resolver nunca sus problemas financieros. 

Frente a esta historia, la pregunta es inevitable: ¿Estamos cargando cubos o construyendo tuberías? 

 

Robert T Kiyosaki. 

 

En este cuento de Kiyosaki podemos aprender el peligro de querer ser ‘cuberos’. En su lugar, mejor, convirtámonos en constructores de tuberías. 

 

La samaritana dio de beber a los de su pueblo, a los de su aldea (Juan 4, 28 y 29). Pero dejó primero su cántaro. Es algo tipológico. No se convirtió en una cubera. No conectó a los de la aldea con ella como si ella fuera la fuente. Yo no voy a ser la cubera, que voy a la fuente y os comparto del agua y os hago dependientes de mí, podría decir la samaritana. Por el contrario, ella dijo: “Venid, ved a un hombre...”. Entonces, los estaba llevando o guiando a la fuente, a Jesús. En Juan, capítulo 4, verso 41 y 42, vemos cómo ellos mismos conocen a Jesús y le dicen a la samaritana: Ahora ya no creemos sólo por lo que tú nos has dicho. Nosotros mismos hemos oído...”.  

 

Aquí está revelado el orden saludable: el Espíritu Santo guía a la fuente, que es el Hijo; el Hijocomo dice en Apocalipsis, guía al trono, hacia el Padre, quien es la fuente; y nosotros guiamos a las personas al Espíritu Santo, a que se conecten con la tubería celestialdonde hay un fluir de agua; agua corriente, agua viva, porque brota del trono, porque de Cristo pasa al Espíritu, y del Espíritu a nuestra vida.  

 

¿Qué es un liderazgo maduro? El que tiene al Señor como su fuente y sabe ir a la presencia de Dios, al trono, a beber; y ha desarrollado una total dependencia con el Espíritu Santo, que nos da el agua viva.  

 

¡Cuán preciosa es, oh Dios, tu misericordia! 
Por eso los hijos de los hombres se refugian a la sombra de tus alas. 
8 Se sacian de la abundancia de tu casa, 
y les das a beber del río de tus delicias. 
9 Porque en ti está la fuente de la vida; 
en tu luz vemos la luz. Salmo 36:7-9. 

 

Entoncesese liderazgo maduro sabe dar a la gente agua viva; dar de Cristo y provoca su sed. Pero nosotros no somos la fuente. Llevamos a los hombres a Jesús y les ayudamos a desarrollar una dependencia con el Espíritu Santo. Nosotros ayudamos a otros a conectarse con el Espíritu Santo quien es la tubería que nos lleva a Cristo, que nos lleva al Padre. En definitiva, que no dependan de nuestros cubos, sino que ellos tengan su propia tubería. Hemos de aprender a dejar el cántaro, como la semaritana. 

 

2. Vamos a explicar qué significa no tendrá sed jamás (Juan 4:14) 

 

Hay cátedras acerca de la sed. No es algo tan sencillo como a simple vista creemos. Podemos pasar semanas sin comer y sobrevivimos, pero en tres días sin beber morimos. En condiciones adversas, como en un desierto, podemos morir en cuestión de horas.  

 

Al bajar el agua en la sangre, la sangre se espesa hasta el punto de la deshidratación y llega un momento en que el corazón ya no puede bombear, de manera que muere el cerebro por falta de riego sanguíneo.  

 

Cuando perdemos líquido en nuestro cuerpo se activa un complejo sistema que alerta a nuestro cerebro de que debemos beber. En el caso del hambre llega un momento, en la debilidad, cuando perdemos hasta la sensación de hambre. En el caso de la sed no es así. Si morimos de sed tenemos la sensación de desesperación por sed hasta el finPor eso, en esto de la deshidratación, debemos cuidar especialmente a los niños y ancianos. Los niños están entrenando o desarrollando en su cerebro el centro de control de la sensación de sed. Mientras que los ancianos tienen ese centro de control algo desgastado. Y pueden estar deshidratándose sin darse cuenta.  

 

También se puede morir por exceso de agua. Eso quiere decir que el agua no está fluyendo. Y es que, el agua en nosotros fluye. Es decir, me lleno y también me dreno. Eliminamos agua constantemente por el sudor, por la orina, también puede ser por hemorragias o vómitos, etc. Y ha de haber un equilibrio entre lo que bebo y lo que elimino. Ni más ni menos. El cuerpo debe mantener su proporción de agua. Porque de un exceso de agua también podemos morir. Es lo que se llama pokidipsia: una ingesta excesiva de agua que produce una inflamación cerebral. La pokidipsia es potencialmente mortal.  

 

En lo natural debemos aprender a beber de ocho o diez vasos de agua diariamente -tengamos o no tengamos sed- para mantener el fluir o los niveles de agua. En lo espiritual debemos aprender, igualmente, a beber el agua de Dios, tengamos o no tengamos sed.  

 

¿Qué es una vida espiritual madura y saludable? La que no espera a beber cuando tiene sed, sino que constantemente está hidratándose. Lo mejor es que no tengas sed jamás. Que, así como en lo natural, bebas el agua necesaria y no esperes a sentir sed para beber.  

 

Lo ideal es que no tengamos sed, salvo excepciones: momentos de mayor demanda o de prueba. Después abundaré más en ello.  

 

3. Todos tenemos cuatro tanques o depósitos que debemos cuidar: El cuerpo, la mente, las emociones y el espíritu.  

 

Hay actividades que me llenan y otras que me drenan. Y debo aprender a cuidar estos tanques o depósitos para no servir a Dios desde la sed, sino desde el equilibrio 

 

Le dice Pablo a Timoteo: Cuida el depósito (1ª Timoteo 6:20 y 2ª Timoteo 1:14). Y Pablo está convencido de que Dios lo va a ayudar a cuidar su propio depósito hasta el fin (2ª Timoteo 1:12). Guardar el depósito equivale a guardar lo depositado. Cuidar lo encomendado. Ser responsables y diligentes con lo que nos ha sido confiado.  

 

¿Qué nos ha sido confiado? Timoteo podría contestarnos: la enseñanza; la palabra sana; el ministerio que recibí del Señor; la Iglesia; los dones que el Señor me ha dado; el Espíritu Santo Y yo añadiré a toda esa lista: los bienes materialesla familia; las relaciones; el propósito de Dios; y nuestra salud.  

 

Como parte de la responsabilidad de cuidar la salud es necesario aprender a cuidar estos cuatro tanques o depósitos: el corporal, el mental, el emocional y el espiritual. Por cierto, estos depósitos están conectados entre sí. Cómo está uno afecta a los otros. 

 

¿Qué es servir con equilibrio? Que haya un fluir del agua de Dios en mí. Mantengo los niveles. Hay un desgaste o me dreno, me vacío Pero, diariamente, me cuido, bebo, me lleno Eso es lo que hacía Jesús. Ahora veremos el ejemplo de Jesús. 

 

Pero también hay un peligro: ministrar desde la sed y que entremos en un desequilibrio.  

 

-Que corporalmente estemos cansados, enfermos.  

-Que mentalmente estemos bloqueados, desgastados. 

-Que emocionalmente estemos sensibles, colapsados. 

-Que espiritualmente estemos débiles, sedientos.  

 

Si ministro desde la sed entro en una deshidratación espiritual y puede ser mortal para cualquiera de nosotrosque enfermemos por esa debilidad y ya no podamos continuar sirviendo al Señor.  

 

4. Nuestro ejemplo es Jesús. 

 

Jesús, en el tiempo final de su ministeriocuando más demanda había más buscaba al Padre. Iba al Monte de los Olivos a descansar y a orar. Y también iba a Betania a renovarse con buenos amigos, como Marta, María y Lázaro.  

 

Jesús nos da ejemplo en todo, también en lo de cuidar el depósito, esto es, la salud integrallos cuatro tanques del cuerpo, las emociones, la mente y el espíritu.  

 

El único momento de colapso, de sed angustiosa, fue la noche en la que iba a ser apresado. Mi alma está muy angustiada hasta el borde de la muerteEn ese preciso momento Jesús estaba siendo drenado violentamente y hubiera podido llegar a morir deshidratado”. Pero fue al monte a reposara orar fervientemente; a resolver su conflicto mental en soledad; y necesitó amigos cerca, orando con él. Se llenó, se fortaleció y pudo cumplir con su misión.  

 

5. Hoy nos debemos preguntar: ¿Qué me drena incorrectamente?  

 

Hay un vaciarnos sano y necesario. Jesús dijo: Virtud ha salido de mí (Lucas 8:46). Nos debemos desgastar. Nos debemos cansar correctamente. Aquí vemos un ejemplo: virtud salió de Jesús. Y, además, esto nos muestra cuán consciente estaba Jesús de sus niveles de virtud, de dunamis.  

 

Dunamis es la palabra griega para poder, energía, potencia o fuerza. Jesús sabía mantener su energía porque se renovaba en el Padre; se renovaba en la presencia de Dios.  

 

Hay tres ejemplos de cosas que nos pueden drenar incorrectamente.  

 

1. Abarcar más de lo que puedo: El mismo Jesús tuvo doce discípulos principales, en los que se centró; tres de ellos más cercanos. Y él, en su ministerio, no fue a los gentiles, solo a las ovejas perdidas de la casa de Israel. No abarcó más. 

 

2. Querer hacer lo que Dios no me llama a hacer o no tengo la habilidad de hacer: En 1ª Corintios 1:17 vemos que Pablo estaba muy consciente de a qué le había enviado Cristo. Dice, Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el Evangelio. Entonces, Pablo no quería desgastarse innecesariamente en aquello a lo que Dios no le había enviado.  

 

3. Relaciones incorrectas: Pueden ser personas que me quieren hacer su fuente y, por lo tanto, me drenan. O que abren una brecha en mi fe o en mi integridad. Hay relaciones tóxicas, viciadas, que traen un desequilibrio a nuestras vidas. Cuidado con ellas.