S.O.S. ¡Salvemos la familia!




S.O.S SALVEMOS LA FAMILIA 

TEXTO BASE: 

Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe. 

 

Siendo advertido por Dios 

1 

¿Qué implica la palabra madre? 

Actualmente la organización británica "Stonewall" busca promover los derechos de la comunidad LGBT+ y volver a la sociedad más tolerante e incluyente. Con el objetivo de fomentar la igualdad, la organización ha propuesto eliminar la palabra "madre" y sustituirla por "progenitor que ha dado a luz", lo que ha provocado un impacto a nivel internacional. 

 

De acuerdo con Stonewall, prohibir la palabra "madre" representa una táctica para que los hombres y las mujeres trans, además de las personas no binarias, se sientan más cómodas o incluidas en el lenguaje. 

 

¿Qué implica la palabra madre?, aseguran que la exclusión de las personas a las que la definición de ésta no las representa, pues no concuerda con su identidad. Sin embargo, hay quienes argumentan que esta propuesta obstaculiza los derechos de las mujeres y se burla de la biología básica. 

 

2 

La crítica a la ideología de género centró la intervención del cardenal guineano Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que participó en Ávila en las jornadas ‘Mujer, familia y sociedad’, organizadas por el Instituto Berit de la Familia y la Universidad Católica de Ávila (UCAV). 

 

existen «grupos de presión que quieren imponer la ideología del género y el relativismo moral y si la familia está en peligro, también la sociedad y la fe». Por ello «los sacerdotes están llamados a defender la santidad del matrimonio y la familia y, si no lo aceptan como su misión, el futuro de la humanidad corre gran peligro». Por ello «actualmente somos testigos del combate que se está librando entre el espíritu del mundo y el Espíritu Santo», tal como pasó en la Roma antigua y se repite en la actualidad al banalizar temas como la legalización del divorcio, homesexualidad o las uniones civiles temporales, indicó. 

 

Y en toda esta batalla de la cual depende el futuro «la familia es fundamental, el matrimonio monógamo y fiel es una célula básica». 

 

«se ve claramente que hay un plan para destruir la familia y el matrimonio», lo que «en el fondo es destruir la humanidad» porque todo está fundado en la familia y en el matrimonio entre el hombre y mujer. 

 

Es por ello que defendió esa estructura tradicional del matrimonio y afirmó que «hay diferentes modos de destruir a la familia», comenzando por considerar «a la familia como algo abstracto, sin una estructura fija» puesto que «ya el hecho de pensar esto es una forma de destruir a la familia. No solamente se piensa sino que hay una estructura ayudada por medios técnicos y financieros para destruir a la familia». 

 

En esta estrategia destacó el papel de los medios de comunicación como vehículo, a base de repetir los mensajes. 

 

Respecto al aborto, se preguntó el cardenal qué futuro se espera de una sociedad que destruye a los niños indefensos y débiles y afirmó que es una «sociedad violenta y criminal al destruir a una criatura indefensa». 

 

Insistió en que no hay futuro sin los niños, como se está viendo con la natalidad en lugares como París, Londres o Madrid, donde «vienen de otras culturas, que tienen otra religión y otra cultura y ellos sí tienen niños y esto crea un desequilibrio social». 

 

«Fuerzas diabólicas» 

A preguntas de los periodistas, aseguró que existen “dos fuerzas diabólicas: el ISIS o Estado Islámico y la teoría del género”. En su opinión, el Estado Islámico trata “a la mujer como una mercancía, una esclava”, y la teoría del género “niega la complementariedad entre el hombre y la mujer, entre lo masculino y lo femenino”. 

 

3 

George Soros pretende “abolir la familia” aprovechando la crisis del coronavirus 

Así lo asegura Open Democracy, una 'fundación' financiada por él y por la familia Rockefeller, los mismos que vincularon la masonería con el satanismo. 

Pablo Ferrer 18/05/20 16:06 

    

George Soros, como Satanás, quiere acabar con la familia, principalmente la cristiana 

George Soros, como Satanás, quiere acabar con la familia, principalmente la cristiana 

 

“La crisis del coronavirus nos muestra que ahora es el momento de abolir la familia”. Así se titula el artículo de Sophie Lewis, publicado en la web Open Democracy, una plataforma financiara por George Soros y por la familia Rockefeller, entre otros. Por cierto, nada más abrir la página, Open Democracy nos pide que hagamos una donación a su favor. Debe costar mucho dinero mantenerla. 

 

Mensaje mollar del artículo: hay que abolir la familia porque, a pesar del mensaje actual de ‘quedarnos en casa’, es allí donde se produce “la mistificación de la forma de pareja; la romantización del parentesco; y la desinfección del espacio fundamentalmente inseguro que es la propiedad privada”. 

 

¿Comprenden? Es en el hogar donde se producen las mayores desigualdades debido a las “asimetrías de poder de las tareas domésticas, de la renta y la deuda hipotecaria, la propiedad de la tierra y los títulos de propiedad, de la crianza patriarcal y (a menudo) la institución del matrimonio”. Si esto es así, ¿cómo es posible que quedarnos en casa sea lo mejor para la salud? 

 

Y la clave de todo: es en estos hogares “estándar” donde se produce, según la OMS, la mayor parte de la violencia doméstica, “el abuso más difundido, pero uno de los menos denunciados de derechos humanos”. Especialmente vulnerables son, en este contexto, “las personas ‘queer’ y feminizadas, especialmente las muy viejas y muy jóvenes”, asegura la autora Lewis. Nota aclaratoria: la teoría queer considera que la sexualidad y el género pueden cambiar con el tiempo y no encajar con ser hombre, mujer, gay o hetero. Es algo más ‘líquido’, es decir, no es algo estático, sino que fluye. 

 

RELACIONADO 

Rockefeller, el hombre que transformó la masonería en satanismo 

El coronavirus ha agravado la situación, según Lewis, que se hace eco de la teoría defendida por la feminista Madeline Lane-McKinley: “Los hogares son las ollas a presión del capitalismo. Esta crisis verá un aumento en las tareas domésticas: limpieza, cocina, cuidado, pero también abuso infantil, abuso sexual, violación de parejas íntimas, tortura psicológica y más”. 

 

La conclusión de Lewis es brillante: “Lejos de ser un momento para aceptar la ideología de los ‘valores familiares’, entonces, la pandemia es un momento sumamente importante para aprovisionar, evacuar y, en general, empoderar a los sobrevivientes y a los refugiados del hogar nuclear”. 

 

Y, por si acaso, la web patrocinada por Soros concluye: “Incluso cuando el hogar nuclear privado no representa una amenaza física o mental directa para la persona de uno, sin maltratar a su cónyuge, no violar a los niños y no criticar a nadie, la familia privada en cuanto modo de reproducción social todavía, francamente, apesta”. 

 

George Soros está considerado el heredero ideológico de David Rockefeller (fallecido en 2017), el hombre que transformó la masonería en satanismo, y uno de los mayores impulsores del Nuevo Orden Mundial (NOM). Es lógico, pues, que odie la familia, especialmente la cristiana, y quiera acabar con ella. Es en lo que se ha empeñado Satanás durante las últimas décadas. Tranquilos, ya les adelanto que no lo va a conseguir. 

 

4 

Este artículo ha sido originalmente publicado por The American Spectator por Matthew Omolesky, abogado especializado en derechos humanos e investigador en los ámbitos de la conservación del patrimonio cultural y el derecho y la antropología. Miembro del Royal Anthropological Institute, colabora con The American Spectator desde 2006, así como con publicaciones como QuadrantLehrhausEurope2020European Journal of Archaeology y Democratiya. 

 

Por Matthew Omolesky. 

 

La Revolución comunista introdujo una cultura de la muerte 

 

La «política de un solo hijo» de China, iniciada en 1978 justo cuando la Revolución Cultural estaba terminando oficialmente, representa por tanto otro tipo de inversión moral, otra brusca ruptura con el pasado chino. Conmocionadas por las proyecciones de que la población china alcanzaría la (ciertamente) asombrosa cifra de 4.000 millones en 2080, las autoridades chinas pusieron en marcha una política de planificación familiar destinada a frenar el crecimiento de la población, y rápidamente. En algunos casos, el cobro de una «tasa social de crianza» bastó para convencer a las familias de que limitaran el número de hijos, mientras que en otros se adoptaron medidas más invasivas. El antropólogo Erik Mueggler, en su monografía de 2001 The Age of Wild GhostsMemoryViolence, and Place in Southwest China, describió cómo. 

 

La planificación de la natalidad permitió al Estado acceder al ámbito más íntimo de todos. Los bisturíes de los cirujanos materializaron este acceso al realizar incisiones en el cuerpo de las mujeres para llevar a cabo inserciones de DIU, ligaduras de trompas y abortos, los métodos anticonceptivos predominantes en las zonas rurales. Los objetos de estas incisiones quirúrgicas, los úteros, eran los lugares más íntimos de todos, y fundamentales para toda visión de la unidad social…. Para justificar estas políticas, [el Estado] ya no apelaba a la lucha de clases o incluso al enriquecimiento personal, sino a las cuestiones totalmente abstractas de «cantidad y calidad de la población». 

 

La noción de «calidad de la población» recuerda a la eugenesia y al darwinismo social, y las expresiones oficiales de preocupación por la «selección negativa» -las mayores tasas de reproducción de las poblaciones étnicas minoritarias- tienden a confirmar esta sospecha. Los funcionarios del partido se preocupaban de que la población de las minorías étnicas pudiera alcanzar los 567 millones en 2048 y de que «las poblaciones más deficientes en calidad fueran las que más rápido crecieran», lo que convertía la política de antinatalismo invasivo, la antítesis misma del «culto a la reproducción» confuciano, en una cuestión de supuesta importancia nacional existencial. 

 

Cuatro décadas más tarde, los efectos del experimento de décadas de China sobre la planificación obligatoria de la natalidad se están dejando sentir por fin. Un reciente análisis del New York Times sobre las tasas de natalidad en el mundo, «Long Slide Looms for World PopulationWith Sweeping Ramifications», predijo 

 

un declive especialmente pronunciado para China, cuya población pasará de los 1.410 millones actuales a unos 730 millones en 2100. Si esto ocurre, la pirámide de población se invertirá. En lugar de una base de trabajadores jóvenes que apoyen a una franja más estrecha de jubilados, China tendría tantas personas de 85 años como de 18. El cinturón del óxido de China, en el noreste, vio su población caer un 1,2% en la última década, según las cifras del censo publicadas el martes. En 2016, la provincia de Heilongjiang se convirtió en la primera del país en la que su sistema de pensiones se quedó sin dinero. En Hegang, una «ciudad fantasma» de la provincia que ha perdido casi el 10 por ciento de su población desde 2010, las viviendas cuestan tan poco que la gente las compara con un repollo. 

 

Curiosamente, el rival de China, Taiwán, sale mucho, mucho peor parado en este aspecto, ya que ha conseguido alcanzar la tasa global de fecundidad (TGF) más baja del planeta (1,07 hijos por mujer, frente a los 1,60 de China, siendo 2,1 el nivel de reemplazo). Hong Kong, Macao, Singapur y Corea del Sur también se están desmoronando, aunque la TGF de Rusia, de 1,60, y la de Estados Unidos, de 1,84, tampoco son especialmente altas, al menos en términos históricos. 

 

Conscientes de las implicaciones a largo plazo del enfoque de un solo hijo, las autoridades chinas experimentaron por primera vez en la década de 1980 con una «política de 1,5 hijos» (difícil de lograr en una familia individual, pero una métrica bastante común en el mundo moderno) antes de adoptar una «política de dos hijos» a partir de 2016. El 31 de mayo de 2021 se anunció una «política de tres hijos» en una reunión del Politburó del Partido Comunista Chino. Existe un escepticismo generalizado de que estas mejoras tengan el efecto deseado. Como la cuenta satírica de Twitter «China Nonghua News» lo enmarcó ingeniosamente: «NOTICIA: Como los ciudadanos no quieren tener el segundo hijo, nuestro comité de planificación central de China autorizará ahora el tercer hijo». 

 

La «política del hijo único» de China fue un producto de su tiempo. En 1972, el Club de Roma encargó un influyente estudio, The Limits to Growth, el mismo año en que la revista Ecologist publicó A Blueprint for Survival, en el que se afirmaba que la superpoblación provocaría «el desmoronamiento de la sociedad y el trastorno irreversible de los sistemas de apoyo a la vida en este planeta». Estos trabajos se inspiraron sin duda en Paul Ehrlich, que en su obra The Population Bomb (La bomba de población) de 1968 había predicho sombríamente que las décadas de 1970 y 1980 estarían marcadas por una hambruna generalizada. «La batalla para alimentar a toda la humanidad ha terminado», se lamentaba Ehrlich, y no es de extrañar que el científico y funcionario del partido chino Song Jian, tras encontrarse con esta oleada de informes pesimistas, aconsejara al Politburó que tomara medidas para reducir la población de su país a un ideal de 700 millones. 

 

Haríamos bien en evitar el antinatalismo clínico del Politburó chino, o el de aquellos de la izquierda que pretenden «abolir la familia» y «desnaturalizar el vínculo madre-hijo», un programa que seguramente conducirá a la implosión de la sociedad. 

 

 

En una generación, Europa será irreconocible. 

 

Europa del Este tiene ahora «la mayor pérdida de población de la historia moderna», mientras que Alemania superó a Japón al tener la tasa media de nacimientos más baja del mundo en los últimos cinco años. 

Europa, que está envejeciendo, ya no renueva sus generaciones, y en su lugar da la bienvenida a números masivos de migrantes procedentes de Oriente Medio, África y Asia, que van a reemplazar a los europeos nativos y que traen culturas con valores radicalmente diferentes sobre el sexo, la ciencia, el poder político, la cultura, la economía y la relación entre Dios y el hombre. 

 

Que el número de muertes supere al de nacimientos podría parecer ciencia-ficción, pero se trata de la realidad actual de Europa. Simplemente ha ocurrido. Durante 2015, nacieron 5.100.000 niños en la UE, mientras que murieron 5.200.000, lo que significa que la UE ha registrado, por primera vez en su historia moderna, un cambio natural de la población negativo. Las cifras provienen de Eurostat (la oficina de estadística de la Unión Europea), que viene contando la población europea desde 1961. Es oficial. 

 

Hay, sin embargo, otra cifra sorprendente: la población europea aumentó globalmente desde los 508.300 millones hasta los 510.100. ¿Se figuran por qué? La población inmigrante creció en torno a los dos millones en un año, mientras que la población nativa europea ha ido en descenso. Es la sustitución de la población. Europa ha perdido la voluntad de mantener o aumentar su población. Esta situación es demográficamente tan trascendental como la de la gran peste del siglo XIV. 

 

Este cambio lo explica el demógrafo británico David Coleman en su estudio Immigration and Ethnic Change in Low-Fertility Countries: A Third Demographic Transition (Inmigración y cambio étnico en países de baja fertilidad: una tercera transición demográfica). La suicida tasa de nacimientos, unida a la rápida multiplicación de los migrantes, transformará la cultura europea. Este descenso de la tasa de fertilidad de los nativos europeos coincide, en efecto, con la institucionalización del islam en Europa y la «reislamización» de sus musulmanes. 

 

En 2015, Portugal registró la segunda tasa de nacimientos más baja de la Unión Europea (8,3 por cada 1.000 habitantes), y un crecimiento natural negativo de -2,2 por cada 1.000 habitantes. ¿Qué país tenía la tasa de nacimientos más baja? Italia. Desde el «baby boom» de los años sesenta, en el país famoso por sus grandes familias, la tasa de nacimientos se ha reducido a menos de la mitad. En 2015, la cifra de nacimientos cayó hasta los 485.000, menos que en cualquier otro año desde la fundación de la Italia moderna en 1861. 

 

Kimberly-Clark, que fabrica los pañales Huggies, se ha retirado de la mayor parte de Europa. Simplemente, el mercado ya no es rentable. Entretanto, Procter & Gamble, que fabrica pañales Pampers, ha invertido en el negocio del futuro: pañales para personas mayores. 

 

Europa está encaneciendo; se siente la tristeza de un mundo que agota. En 2008, los países de la Unión Europa vieron el nacimiento de 5.469.000 niños. Cinco años más tarde, fueron casi medio millón menos, 5.075.000, lo que supone un descenso del 7 %. Las tasas de fertilidad no sólo han descendido en los países con economías resentidas, como Grecia, sino también en países como Noruega, que logró sortear la crisis económica. 

 

Como dijo hace poco lord Sacks, «el descenso de la tasa de nacimientos podría conjurar el fin de Occidente«. Como Europa está envejeciendo, ya no renueva sus generaciones, y en su lugar acoge a cantidades masivas de migrantes de Oriente Medio, África y Asia, que están reemplazando a los nativos europeos, y que traen consigo culturas cuyos valores son radicalmente distintos sobre el sexo, la ciencia, el poder político, la cultura, la economía y la relación entre Dios y el hombre. 

 

Los progresistas y laicistas tienden a soslayar la importancia de los asuntos demográficos y culturales. Por eso, las advertencias más importantes han provenido de algunos líderes cristianos. El primero que denunció esta pronunciada tendencia fue un gran misionero italiano, el padre Piero Gheddo, que explicó que, a causa del descenso de la tasa de nacimientos y la apatía religiosa, «El islam podría tarde o temprano conquistar la mayoría de Europa». Le siguieron otros, como el cardenal libanés Bechara Rai, que dirige a los católicos orientales alineados con El Vaticano. Rai advirtió de que «el islam conquistará Europa mediante la fe y la tasa de nacimientos«Parecidas advertencias hizo otro cardenal, Raymond Leo Burke. 

 

En una generación, Europa será irreconocible. Los europeos parecen sentir en su mayoría que la identidad de su civilización se encuentra amenazada, fundamentalmente por un libertarismo frívolo, una ideología disfrazada de libertad, que quiere destruir todos los lazos que vinculan al hombre con su familia, su linaje, su trabajo, su historia, su religión, su lengua, su país y su libertad. Parece provenir de una inercia a la que no le importa si Europa prevalece o sucumbe; si nuestra civilización desaparece subsumida en el caos étnico o sustituida por una nueva religión del desierto. 

 

 

SOLUCIONES 

 

 

 

Ellos respondieron: Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa. 

quien te dirá palabras por las cuales serás salvo, tú y toda tu casa». 

 

Cuando la familia se destruye deja de existir la sociedad 

 

Si no se protege a la familia la sociedad se destruye a sí misma. 

 

Considerada como una comunidad natural y universal, con base afectiva, de indiscutible capacidad formativa en el individuo y de importancia social*.  

 

Se dice que es universal ya que la historia de la familia es la historia de la humanidad 

 

En todos los grupos sociales y en todos los estadios de la civilización, siempre se ha encontrado alguna forma de organización familiar. La familia se ha modificado con el tiempo, pero siempre ha existido, por eso es un grupo social universal, el más universal de todos. 

 

Con respecto a su importancia social*, la familia es la célula original de la vida social, donde el individuo se prepara para su vida en la sociedad.  

 

De allí que, mientras mejor organizada esté la familia más robusta sea, más sólida y favorable será la organización social. 

 

La familia suele distinguirse en familia nuclear (dos adultos con sus hijos), la cual es la unidad principal de las sociedades más avanzadas; familia extensiva, donde el núcleo está subordinado a una gran familia con abuelos y otros familiares; y la familia monoparental, en la que los hijos viven sólo con un progenitor en situación de soltería, viudedad o divorcio. «La familia es cuna de la vida humana. Si la sociedad no la protege está condenada a destruirse a sí misma». La cita es una ocasión propicia para fortalecer las convicciones sobre el valor de la familia en la vida social. 

 

«Hemos de evitar que una mentalidad egoísta sacrifique a la familia sobre el altar del egoísmo, del consumismo y del individualismo». Por desgracia, «hay signos de nuestra sociedad que son signos de muerte que la familia tiene que afrontar», como el aumento de los divorcios causados por una errónea concepción e interpretación de la comunidad conyugal. «Hoy hemos perdido el sentido de la verdad del matrimonio por la unión libre, el divorcio y las uniones no convencionales. También está subiendo el número de abortos, pues con la muerte de la familia se va de la mano a la muerte del ser humano. Cuanto menos sólida esté la familia, más desprotegida queda la vida del ser humano». 

 

La perspectiva de una familia unida y abierta a la vida. Será una cita en la que «se propondrá a nuestra sociedad la necesidad de una cultura de la vida, de una cultura de lo humano, de una cultura de la persona, de una cultura de la comunidad». 

 

Reflexionar sobre la familia, el trabajo es volver a proponer a nuestra sociedad la necesidad de una cultura de la vida, de una cultura de lo humano, de una cultura de la persona, de una cultura de la comunidad. 

 

Así como sucedió con Abraham en el Antiguo Testamento, hemos de luchar para evitar que una difundida mentalidad sacrifique a la familia sobre el altar del egoísmo, del consumismo y del individualismo. Porque una sociedad que destruye a la familia está condenada a destruirse a sí misma». 

 

 

ALIANZA INVENCIBLE: FAMILIAS SALUDABLES Y CONGREGACIONES FUERTES 

 

y a la hermana Apia, y a Arquipo, nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa: 

Saludad a los hermanos que están en Laodicea, también a Ninfas y a la iglesia que está en su casa. 

Saludos y despedida 

Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa, os saludan muy afectuosamente en el Señor. 

Romanos 16:3-5 Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús,4 los cuales expusieron su vida[a] por [b], a quienes no solo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles.5 Saludad también a la iglesia que está en su casa.  

 

Hasta los más valientes y convencidos, cuando se enfrentan a desa­fíos sin precedentes y abrumadores, pueden verse paralizados por el miedo. Las generaciones venideras se enfrentan a desafíos peligrosos, y muchos de los factores que alimentan este extravío generacional parecen insuperables. 

 

¿Cómo podemos los cristianos y las iglesias revertir los efectos negativos de las redes sociales? ¿Cómo pode­mos los cristianos mostrar a las generaciones venideras la gloria de la familia y recuperar el maravilloso don de los hijos? ¿Cómo pueden las iglesias convencer a los adolescentes hipersexualizados de que el camino para un desarrollo auténtico es el diseño de Dios para el sexo? ¿Cómo puede alguien detener las riadas del secula­rismo y el liberalismo que convergen en las futuras generaciones estadounidenses? 

Las vidas centradas en la cruz iluminan con una luz brillante en medio de una generación retor­cida y perversa 

 

Solo el poder de la cruz y una vida según la cruz detendrán la marea y harán desvanecerse esta tormenta que se avecina.  

 

Los padres cristianos deben centrar sus vidas en la gloria del evangelio y en la buena nueva que este garantiza. Las vidas centradas en la cruz iluminan con una luz brillante en medio de una generación retor­cida y perversa. La fidelidad a Dios, a su Palabra, y la convicción en medio de tanta capitulación sin límite, le brindarán a esta crisis generacional un camino alternativo. 

 

En concreto, la iglesia de Jesucristo debe aplicar el poder del evangelio al menos de tres maneras para poder encarar la tormenta que se avecina en las próximas generaciones. 

 

1) Los padres cristianos deben ver la iglesia como la principal y más importante prioridad para el horario semanal de su familia 

 

En muchas de nues­tras iglesias hemos renunciado a la escuela dominical y al ministerio de jóvenes. Yo soy el fruto de haber estado involucrado en la iglesia local muchas horas a la semana de niño y adolescente. Mi marco de realidad se debía en gran parte al diseño de mis padres, y lo cons­tituía la iglesia siempre que esta ofrecía una oportunidad, y ofrecía muchas: escuela dominical, coro de jóvenes, Embajadores del Rey (para los niños) y Acteens (para las chicas). Cada semana había momentos para que los jóvenes estuviéramos juntos, así como reu­niones y retiros regulares para nosotros. 

 

Había maravillosos y fieles voluntarios adultos, así como un fiel pastor de jóvenes. Christian Smith y su equipo de investigación descubrieron que una de las marcas distintivas de los jóvenes que siguen participando en la igle­sia al ser adultos era que habían desarrollado una relación afectuosa y de confianza con un adulto de la iglesia (aunque fuera uno solo), aparte de sus padres. 

¿Cuántos jóvenes que están en la enseñanza media o superior tienen esa experiencia hoy en día? Para muchos hijos que crecen con padres cristianos, la prioridad de la familia se expresa de otra manera. Muchos padres cristianos han aceptado la descripción que la cultura general da de cómo es una buena infancia, con incesan­tes actividades deportivas, lecciones de violín y ballet, y actividades que han de servir para la posterior solicitud de admisión en la uni­versidad. 

¿Cómo pueden los padres cristianos esperar que su hijo conozca a Cristo y viva conectado con el pueblo de Dios si en casa no se habla nunca del evangelio? 

 

Cuando se trata de actividades de la iglesia con niños y adolescentes, las palabras más aterradoras bien pueden ser “viaje misionero”. Las prioridades están claras, tanto por parte de la igle­sia como de los padres. Los padres apenas pueden decir que les sorprende que sus hijos crezcan y dejen algo que nunca han cono­cido. Llegados a este punto, se ha perdido la oportunidad. Para educar a nuestros hijos en esta era secularizada es esencial ponerlos en contacto con el pueblo de Dios y con una comunidad llena del evangelio. 

2) Los padres cristianos deben ser serios en cuanto a los efectos de la tecnología, el tiempo ante la pantalla y las redes sociales 

Estas cosas pueden servir para fines gloriosos o pueden ser destructivas. El acceso sin restricción a los dispositivos tecnológicos se ha convertido en un tema a tratar para ser unos padres cristianos fieles. La facilidad de acceso a la pornografía, a ideologías engañosas y a visiones del mundo perjudiciales pueden causarle un gran daño a una mente joven y maleable. 

3) Los padres cristianos deben esforzarse por llenar sus hogares con el aroma del evangelio 

La adoración familiar, las devo­ciones familiares, la memorización de las Escrituras y un tiempo familiar de calidad favorecerán la salud de la próxima generación más de lo que imaginamos. Dotar a la vida familiar de un hogar de momentos espiritualmente vivos es esencial para la salud de las mentes jóvenes e impresionables. 

Hay una gran cantidad de recursos para equipar a los padres para discipular a sus hijos en las verdades de Dios y su Palabra. ¿Cómo puede un padre cristiano esperar que su hijo llegue a conocer a Cristo y viva una vida conectada con el pueblo de Dios si en casa no se habla nunca del evangelio? Al final, la clave es que es probable que cada generación de jóve­nes cristianos se enfrente a vientos contrarios aún más fuertes. La evidente verdad es que una iglesia que pierde a sus jóvenes no tiene futuro. 

 

VOLVAMOS AL TEXTO: 

 

¡Sos salvemos nuestra familia! 

TEXTO BASE: 

Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe. 

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